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El Observatori de l'Ebre aconsejó parar la inyección de gas al Castor al iniciarse los seísmos

Escal UGS afirma que hizo caso del aviso, pero el Instituto Geológico sostiene lo contrario

La empresa niega cualquier relación entre el almacén subterráneo y los terremotos

Recaredo del Potro, tras declarar en el juzgado de Vinaròs. / JOAN REVILLAS

El Observatori de l’Ebre recomendó a la empresa concesionaria del almacén Castor detener la actividad de inyección de gas, o bien rebajar la intensidad, pocos días después de que empezaran los terremotos frente a la costa del delta del Ebro. La advertencia llegó 15 días antes de que el Ministerio de Industria ordenara la paralización de las operaciones. El presidente del consejo de administración de Escal UGS y representante de la empresa, Recaredo del Potro, ha asegurado ante el juez de Vinaròs que redujeron los caudales de inyección, aunque informes técnicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) sostienen que no existió esa reducción.

Del Potro ha declarado como imputado en la causa por presunto delito de prevaricación ambiental y delitos contra el medioambiente y los recursos naturales abierta a raíz de la denuncia de la Fiscalía de Castellón tras la crisis sísmica desatada en septiembre del 2013, coincidiendo con las pruebas de gas en el almacén. El presidente de Escal ha negado cualquier relación de causa efecto entre las operaciones técnicas y los terremotos, que llegaron a alcanzar una intensidad de 4,2 grados.

La comunicación del Observatori de l’Ebre llegó el 10 de septiembre, cinco días después de que Escal UGS multiplicara por tres el caudal diario de gas inyectado en el almacén submarino, lo que coincidió con el inicio de la larga serie sísmica. Según ha explicado el abogado de la acusación particular Jorge Casal, representante de la entidad Arca Ibérica, los técnicos del Observatori “sugirieron a Escal que detuviera la inyección o bien que la redujera a los niveles de los días previos”. La empresa realizaba entonces las pruebas de caudal necesarias para que Industria le otorgara la autorización definitiva de actividad. “Los informes del IGME no solo no detectan reducción de la inyección, sino incluso que se incrementó”, ha afirmado Casal. Del Potro, sin embargo, ha sostenido que sí rebajaron el caudal, y ha atribuido a un “error” los apuntes de los técnicos del IGME, “por confundir caudal y volumen de gas”.

Del Potro ha negado cualquier relación causa efecto entre la inyección gasística en el almacén y los seísmos, y ha asegurado que la empresa realizó todos los informes de sismicidad que se le requirieron. 

Temas: Energía

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