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EL GRAN RELATO DE BCN

"Sobreviví bebiendo agua de lluvia"

La fundación Mescladís edita 'Un regalo para Kushbu', novela gráfica coral en la que se cruzan las difíciles experiencias de nueve migrantes en la capital catalana

El libro, con guiones de Gabi Martínez e ilustrado por artistas como Miguel Gallardo, Sonia Pulido o Sagar, se vende en las librerías y los benificios van íntegramente destinados a la fundación

Parte del equipo de Un regalo para Kushbu, la semana pasada en Mescladís. / ALBERT BERTRAN

Trabajó de extra en 'Biutiful'. González Iñárritu buscaba manteros de verdad. "Negros de la calle, y ese era yo", dice. A partir de ahí, le salieron otras colaboraciones, como en la miniserie 'Alakrana' -les hacían falta piratas negros-. "Y cuando necesitan a un indígena en 'Polònia' o 'Crackòvia', también me llaman", explica Soly en el tan característico como agradable patio del Espai Mescladís, del que es gerente coordinador.

La historia de este sonriente joven senegalés, al que se le humedecen los ojos al recordar su doble proceso migratorio -llegó a Europa desde Mauritania en el 2006, después de no lograrlo en un primer intento por Marruecos-, es una de las nueve que se entrelazan en 'Un regalo para Kushbu, historias que cruzan fronteras', novela gráfica editada por Astiberri y producida por la fundación Mescladís y la asociación Al-liquindoi.

Soly llegó solo a Europa, con 19 años, tras sobrevivir de milagro en el desierto gracias a la lluvia que cayó cuando más la necesitaba. Antes de trabajar en el cine y acabar en Mescladís, lo hizo en la construcción. En la Andalucía previa al estallido de la burbuja inmobiliaria, adonde llegó desde Las Palmas, su puerta a Europa.

"Hay una guerra al migrante. Al final, Frontex es el brazo armado de Europa. Estas son historias de supervivientes de esa guerra"

Martín Habiague

Fundador de Mescladís

Como Soly, Ilyas, otro de los protagonistas del libro, trabaja también en Mescladís. En su caso de camarero. "Probé la cocina, pero no era la mío", bromea el joven marroquí, quien pone nombre y rostro a los miles de menores no acompañados que llegan a Europa desde el norte de África, y que en Barcelona sobreviven a escasos metros de la sede de Mescladís, en el Forat de la Vergonya. "Con la historia de Ilyas queremos mostrar el trato que se da a estos chicos, que a los 18 años, al cumplir la mayoría de edad, quedan totalmente desprotegidos", resume Martín Habiague, fundador y director de Mescladís, y padre de la idea de este libro -guionizado por Gabi Martínez-, junto a Jessica Murray, de Al-liquindoi. 

Ilyas en el Espai Mescladís, este jueves / Albert bertran

"Nos hemos anestesiado. Nos hemos acostumbrado a la tragedia. A los 14.000 muertos en las fronteras. Hay una guerra al migrante. Al final, Frontex es el brazo armado de Europa para esta batalla. Estas son nueve historias de supervivientes de esa guerra", prosigue Habiague.

Refugiados sin refugio

"No solo se trata de retratar el viaje. La experiencia migratoria es también su vida aquí. Bubakar, mi protagonista, cuidaba al señor Manuel, que murió. La familia se portó bien y le dio un margen, pero al morir el hombre al que cuidaba, tuvo que abandonar el piso, claro", cuenta Gallardo, uno de los ilustradores del libro de historietas, en la que también participan artistas como Sagar o Sonia Pulido, y cuyos beneficios se dedicarán íntegramente a los proyectos de Mescladís. "Con la historia de Bubakar queríamos mostrar la peripecia de los refugiados sin refugio. A Bubakar lo trajo el mar. Vino solo con un papel en el que ponía 'Barcelona'", señala Habiague. "Tuvo que irse de su país porque enseñaba francés, y el francés distrae del islam", explica, impactado, Gallardo. 

Soly, gerente coordinador de Mescladís / Albert bertran

'Un regalo para Kushbu', un recorrido por las políticas migratorias a través de las historias de vida de sus víctimas, explica también la injusticia de los centros de internamiento de extranjeros (CIE) , explicada en la piel de Raju; la trata de mujeres a través de Deborah -nombre ficticio-, o la historia de los invisibles, como Camilo, colombiano que lleva 25 años en Europa sin papeles a quien se le rechazó la condición de refugiado y ahora es un activista transgénero gracias al apoyo de la fundación Acathi.

"Ahora que se habla tanto del relato, el gran relato lo tienen ellos. El problema es que nadie les pregunta"

Gabi Martínez

Guionista de 'Un regalo para Kushbu'

"Además de denunciar la injusticia de este sistema asesino, queremos mostrar que la solidaridad a pie de calle existe y es manifiesta, por eso cada uno de los protagonistas tiene una contraparte que le ayuda. De Tanquem els CIE, en el caso de Raju, a El lloc de la Dona en el de Deborah", relata el padre del proyecto.

Poseedores del gran relato

Deborah no es la única protagonista que no aparece ni con su nombre real ni con su fotografía, y que se perdió la presentación del libro. Tampoco se llama Farida la chica afgana que aparece como Farida, cuya familia vive amenazada y quien también se perdió la presentación porque acababan de matar a un pariente. "Ahora que se habla tanto del relato, el gran relato lo tienen ellos. El problema es que nadie les pregunta", concluye el guionista Gabi Martínez, quien añade que le dieron el trabajo casi hecho, ya que los nueve son muy buenos narradores. "Cuentan experiencias tan íntimas que no tienen artificio", concluye.  

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