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¿Es el traje de una mujer el que asciende?

La ropa deportiva se revela como tendencia para el futuro laboral de la mujer

SARA ANDRADE

La presión social a la que estamos sometidas todas las mujeres para parecernos a ese modelo o referencia que existe es brutal. Por eso yo digo que hay una guerra simbólica contra las mujeres cuyo campo de batalla son los medios de comunicación en general. La herramienta principal sería la publicidad y el objetivo a abatir sería el cuerpo femenino”, explicaba la profesora y Directora del Observatorio para la igualdad de la UAB, Juana Gallego, en el último programa de Salvados titulado ‘Nosotras’. 

Y así es, hace poco aparecía un artículo titulado: ‘Los jefes prefieren a sus empleadas maquilladas, con tacones altos y faldas cortas’. Este era el resultado de un estudio realizado a 2.000 empleadas por el bufete de abogados Slater & Gordon en Reino Unido, en septiembre del 2016. Una de cada cinco mujeres sentía que sus jefes prestaba más atención a su apariencia que a la de sus compañeros y el 28% admitía que había recibido consejos acerca de su imagen, según sus jefes mejorar supondría un progreso en su carrera profesional. El resultado de la encuesta, era para Slater & Gordon, “decepcionante” y reconocían que este tipo de sexismo era “muy frecuente en el lugar de trabajo”.

Estos titulares son frecuentes y corren como la pólvora por las redes sociales, especialmente aquellos que hablan de cómo debe vestir la mujer en el trabajo o cuáles son sus ‘looks’ ideales. Y lo que es más importante, cómo debe ser la imagen de la mujer que quiere tener éxito en el ámbito profesional. “La imagen puede ayudar a ascender profesionalmente, hasta el punto de que en algunos sectores se dice aquello de que es el traje el que asciende”, comenta Rebeca Ávila, editora de WorkingOutfits.com, site especializado en la imagen profesional de la mujer.

‘DRESS CODE’ PARA ALTOS CARGOS

La libertad no es absoluta a la hora de escoger la vestimenta del trabajo, para ninguno de los dos sexos, pero está claro que para la mujer en según que posiciones es mucho más exigente. ¿Quién no tiene en la cabeza la imagen de la ejecutiva con tacones, camisa blanca y falda de tubo? “En cuestiones de dirección y altos cargos, por cánones de feminidad y masculinidad, el hombre sigue teniendo más autoridad simbólica para ocupar altos cargos, y esto puede provocar que la mujer adopte conductas de vestir más masculinas”, señala Marta Roqueta, periodista especializada en género y fundadora de la revista Zena.

Es fácil recordar el código de vestimenta de mujeres influyentes, sobre todo en la banca y en la política, como Hillary Clinton, Angela Merkel o Marry Barra, CEO en General Motors que no se separa de su sobrio traje de chaqueta negro. A la banca y a la política se añaden sectores como la abogacía o la consultoría en los que son comunes estos patrones de vestimenta. En este tipo de sectores existe ‘dress code’ que suelen consistir en trajes de chaqueta y pantalón o falda, además de zapatos de medio tacón o stilettos.

“En el sector judicial y la ‘city británica está mal visto que una mujer vista traje de pantalón ‘como un hombre’. La etiqueta es que utilice falda. Lo que no se hace es mostrarse demasiado sexy, se esconden curvas, se evitan escotes pronunciados, faldas cortas, melenas aparatosas, etc.”, nos explica Patrícia Soley Beltran doctora en Sociología del cuerpo por la Universidad de Edimburgo y Premio Anagrama de Ensayo 2015 por ‘¡Divinas! Modelos, poder y mentiras’. Añade además, que “sólo en este sentido de evitar la sexualización se podría hallar un paralelo con el traje masculino burgués de trabajo. Este traje ya nació como una estrategia para evitar la indumentaria caprichosa de los hombres aristocráticos. Su adopción por las mujeres sigue, pues, el mismo código histórico de su origen social”. 

LUJO EN LOS COMPLEMENTOS 

La mujer que ocupa altos cargos tiene más margen en los complementos, y suelen ser de marcas de alta gama. “A medida que se escala profesionalmente y se va ganando en visibilidad, se es más consciente de la importancia de la imagen, dejas por tanto de gastar en ropa para invertir en marcas ‘premium’ como Dior, Magrit, Adolfo Domínguez, Dinh Van, The Fold London, Poète, etc., y además se trabaja la imagen de manera integral, dando importancia a aspectos clave como hablar en público, construir una buena imagen digital..”, añade Rebeca Ávila experta en imagen profesional.

La edad es otro de los factores que influyen en la mujer a la hora de vestir. “A los 20 vas a las tiendas con la intención de comprar ropa de trabajo pero te pruebas prendas y te ves mayor. A los 30 es el momento idóneo para hacerse con un buen fondo de armario, es bueno invertir en básicos de calidad”, puntualiza Ávila. Mientras que a los 35 la mujer empieza a innovar y encontrar su estilo propio, y a los 40 invierte en buenos complementos.

LA TENDENCIA SPORT

¿Qué pasa en el resto de sectores y cargos intermedios? La comodidad es quizá más imperante en el resto trabajos, siendo más relevante en sectores creativos como la moda, el marketing o la publicidad. “Si, al contrario de lo que fotografían las revistas, consideramos todos los trabajos realizados por mujeres y no sólo las profesiones liberales, es fácil observar que la mayoría de trabajadoras no utilizan tacones ni traje. La mayoría se mueve en transporte público con zapato cómodo”, señala Patrícia Soley Beltran.

El futuro se mueve en dos grandes tendencias según las expertas, la búsqueda de la comodidad y la versatilidad, y el deseo de la mujer de llevar la moda a la oficina, acentuando la feminidad frente a modelos masculinos. Ese mismo futuro será el que nos desvelará si la mujer dejará de ser un ornamento para ser libre en cuanto a su imagen y conciencia en todos los ámbitos. 

Temas: Feminismo

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