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entrevista con el Educador y trabajador social

Raül Córdoba: "Nunca hay que tratar con un enfermo desde la compasión"

ERICA ASPAS / Barcelona

Raül Córdoba es diplomado en Educación y Trabajo Social y combina sus proyectos con sus viajes. De sus experiencias ha obtenido la sensibilidad y la energía para escribir La brújula del cuidador. Ayuda para familiares y cuidadores, que presenta esta tarde.

­-¿Su libro nace de una vivencia personal?-Nace de una experiencia como cuidador, aunque no de primer grado, y como trabajador social. A todos nos va a tocar cuidar alguna vez y también ser cuidados. Es un libro enfocado desde las emociones.

-¿Lo considera de autoayuda?-Sí, porque te ayuda a aprender. Pero, para mí, también lo es un libro de Nietzsche.

-Habla de brújula, ¿el cuidador está muy perdido?-El libro le ayudará a conocer sus límites, sus cualidades, sus estados de ánimo y sus emociones. Además, el cuidador está muy desinformado, no sabe a dónde acudir. Aquí encontrará una lista de servicios y asociaciones y una explicación clara sobre la Ley de la Dependencia.

-¿Todo el mundo puede cuidar?-Todo el mundo está capacitado para aprender a cuidar. Un cuidador se puede educar para que sepa gestionar sus emociones.

-Suele estar bajo mucha presión.-Se le exige mucho, pero es fundamental que uno sepa dónde están sus límites y pida ayuda a su entorno y a las instituciones. El cuidador no es un ser perfecto y, muchas veces, el enfermo descarga su frustración y su mal humor sobre él.

-¿Quién cuida al cuidador?-Una regla básica es la organización, que el cuidador saque tiempo para hacer sus cosas, que se relacione. Cuando el familiar muere, es muy normal que se sufra una depresión, por eso hay que prepararse para su vida en solitario.

-Ante la falta de tiempo, las residencias suelen ser una opción.-Cuando se ingresa a un familiar no se deja de cuidar, cambia la forma del cuidado. Incluso a veces es beneficioso, ya que a ciertas alturas uno ya no puede hacer más. Pero hay saber escoger el centro.

-En su libro destacan más de 100 testimonios.-Han sido la base del libro. Como trabajador social he estado en contacto con muchas familias que me explicaron su aprendizaje como cuidadores.

-No habla mucho de la muerte.-La menciono, pero no de forma dramática. La enfermedad es un viaje hasta llegar a la muerte, es un proceso más de la vida y la familia tiene que seguir adelante.

-¿El cuidado sigue siendo cosa de mujeres?-Un 75% de los cuidadores son mujeres. Están más preparadas y no por machismo, si no por cultura. Pero en una familia cada miembro tiene su papel.

-¿Y el de los niños?-Los niños son frágiles, pero no tontos. Hay que explicarles la enfermedad desde el principio y las consecuencias, pero n desde la pena. Nunca hay que tratar con un enfermo desde la compasión.

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