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EDITORIAL
EL PREMI CATALUNYA EDUCACIÓ DEL AÑO 2008
La educación lleva tiempo ocupando un espacio destacado del primer plano de la actualidad. Una de las causas principales de este protagonismo involuntario es que el alumnado obtiene resultados comparativamente inferiores a los de otros países líderes. Otro motivo es la elevada e inaceptable proporción de alumnos que se descuelgan del sistema educativo y se instalan en el rechazo de todo lo que huela a conocimiento o formación. Una tercera causa es la tremenda dificultad de atender el alud de inmigrantes que se incorporan al sistema educativo faltos del bagaje mínimo imprescindible. Además, hay estudios que ponen de manifiesto que, en conjunto, el sistema educativo catalán no prepara suficientemente bien a la juventud, ni la sociedad obtiene de ella la rentabilidad necesaria. Todo ello comporta una imagen negativa, que contribuye a hacer más difícil el trabajo de muchos enseñantes que no solo no se resignan sino que se esfuerzan en mejorar y a la vez modernizar la educación de la juventud.
Pese a que posiblemente no haya tantos como son necesarios, en Catalunya hay centros educativos que han formulado la hipótesis de que pueden mejorar, que han hallado la forma de hacerlo y la ponen en práctica de acuerdo con sus criterios, posibilidades y circunstancias. El centro educativo Jacint Verdaguer de Sant Sadurní d'Anoia es de estos centros que, situados en las antípodas de la rutina y el desánimo, opinan que mejorar la educación está sobre todo en sus manos, y que, convencidos de ello, llevan a cabo un proceso continuado de búsqueda de soluciones, de adaptación y mejora. Esta combinación de visión, esfuerzo y compromiso ejercida durante muchos años ha sido reconocida por la Generalitat al otorgarle el Premi Catalunya Educació del año 2008.
El Jacint Verdaguer es un centro educativo público formado por un colegio de educación infantil y primaria y un instituto de secundaria, que comparten un proyecto educativo conjunto gestionado de forma colegiada por los directores de los dos centros. Este premio reconoce la innovación pedagógica basada en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación en el proceso de aprendizaje y en el fomento de la competencia comunicativa, especialmente en lenguas extranjeras, la apuesta por el modelo de escuela integral, inclusiva y bien relacionada con el entorno y la tarea de formación de sus propios docentes.
HOY EN
DÍAse habla mucho de la importancia de enseñar de modo estimulante y motivador, de atender a cada alumno de forma individualizada, de promover la capacidad de aprender a lo largo de la vida y sobre todo de garantizar que durante su escolarización obligatoria todos los estudiantes adquieren sólidamente los conocimientos de lenguas y de matemáticas fundamentales para aprendizajes posteriores.
Poner todo esto en práctica es difícil y para lograrlo hay que hacer al menos tres cosas, todas importantes y presentes en el centro Jacint Verdaguer. La primera es tener una visión amplia del mundo actual, de las nuevas necesidades formativas y de cómo han cambiado los alumnos, precisamente porque ha cambiado el mundo en el que viven. Hay que entender que a lo largo de la etapa escolar, el alumno debe aprender a investigar y a producir, a ser autónomo y a la vez trabajar en equipo, y también tiene que desarrollar las aptitudes emocionales y convivenciales imprescindibles para el buen funcionamiento de las organizaciones y de la sociedad.
De acuerdo con esta visión, lo segundo que debe hacerse es renovar a fondo los métodos didácticos y la forma de organizar la enseñanza. Esto significa atreverse a ir más allá de los planteamientos tradicionales, demasiado centrados en las lecciones del profesorado y que fomentan, aunque no se quiera, la pasividad de los alumnos.
CADA
ALUMNOdel centro Jacint Verdaguer destina una cuarta parte de su tiempo escolar a seguir las clases que imparte el profesorado, y otra cuarta parte a estudiar y hacer ejercicios siguiendo planes individualizados de trabajo. La otra mitad de su tiempo lo invierte trabajando en grupo en proyectos cooperativos destinados a crear conocimiento y aplicarlo. Estas actividades cuentan con el apoyo de profesores que también trabajan en equipo, prestándose apoyo mutuamente y ayudando a los alumnos a progresar en los proyectos que después deben exponer públicamente. Para llevar a cabo todo esto, cada alumno de quinto de primaria en adelante cuenta con un ordenador portátil y utiliza contenidos digitales elaborados en gran parte por profesorado del propio centro.
Los avanzados planteamientos pedagógicos y organizativos que reconoce el Premi Catalunya d'Educació solo pueden llevarse a cabo gracias al trabajo en equipo del profesorado y a la presencia de un tercer factor: el liderazgo con visión de futuro, participativo, comprometido e infatigable del equipo del centro y en especial de los dos codirectores.
La responsabilidad de educar a las nuevas generaciones obliga a los centros educativos a ser precursores y anunciadores del futuro. En Catalunya hay ejemplos y deben potenciarse. Para variar, la noticia es que mejorar la educación es posible.
* Autor de La nueva educación, premio de Ensayo 2006 de la Fundación Everis
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