EL CANTAUTOR VÍCTOR JARA. REUTERS
El juez chileno Juan Carlos Urrutia procesó y ordenó encarcelar al teniente coronel retirado Mario Manríquez Bravo al existir "fundadas sospechas" de haber sido el autor de uno de los asesinatos que estremecieron al mundo tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973: el del cantante Víctor Jara. Manríquez Bravo fue el jefe del inmenso campo de prisioneros que se instaló en el Estadio Nacional de Chile, en Santiago.
Y Jara, personaje emblemático de la derrocada Unidad Popular, fue uno de sus cautivos. Allí escribió su último poema: "Somos cinco mil / en esta pequeña parte de la ciudad / somos cinco mil / cuántos seremos en total en las ciudades y en todo el país". Pocos días después de que se iniciase la dictadura del general Augusto Pinochet, el autor de Te recuerdo, Amanda fue encontrado sin vida en el sur de Santiago, cerca del cementerio. Su cuerpo había sido atravesado por 34 impactos de bala. Sus manos, que habían sido golpeadas con la culata de los fusiles, "quedaron reducidas a una sola herida", según el dictamen judicial.
"BRUTALES TORTURAS"
Su viuda, Joan Turner, relató en el libro Canto truncado que, antes de morir, el músico y director de teatro "apenas podía caminar, tenía la cara y la cabeza ensangrentadas, al parecer le habían roto una costilla y le dolía el vientre, donde le habían pateado".
El juez comprobó que todas las "brutales torturas" tuvieron lugar en el interior del Estadio Nacional y sostiene que Jara murió en ese lugar. Ahora, Urrutia quiere que el mismo Pinochet le cuente, mediante un escrito, qué es lo que sabe del asesinato. "Hoy es un día de felicidad para la cultura nacional", dijo el abogado Nelson Caucoto, al conocer el fallo.
Han pasado 31 años de aquellos hechos. Sólo hace escasas semanas, y en virtud de las nuevas condiciones políticas derivadas del impactante Informe sobre la Prisión y la Tortura, la autocrítica de los militares y un fallo del Tribunal Supremo contra la ley de amnistía de Pinochet, la justicia chilena comenzó a avanzar a paso redoblado en numerosas causas pendientes. Es la primera vez que un militar es procesado por el caso Jara.
Para el juez Urrutia, el teniente coronel Manríquez Bravo "facilitó los medios con que se cometió el homicidio" o "o al menos lo presenció sin tomar parte inmediata". La decisión judicial coincidió con otro acto reparador: a partir de ahora, el Estadio Nacional se llamará Víctor Jara.
EL HOMENAJE
"A aquellos 5.000 le dedicamos este cambio de nombre, a los que, igual que Víctor, fueron asesinados, a los que fueron torturados, a los que salieron de aquí para desaparecer para siempre, a los supervivientes", dijo la viuda del cantante durante una ceremonia a la que asistieron artistas, representantes del Gobierno y expresos políticos de la dictadura.