NOTICIA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL 11 DE DICIEMBRE DEL 2006

Desconfiado y cobarde


LOS REBELDES. PINOCHET (CENTRO), YA CONSOLIDADO COMO LÍDER DEL GOLPE, EL 20 DE SEPTIEMBRE DE 1973. REUTERS
ABEL GILBERT
BUENOS AIRES

Como todo déspota, Augusto Pinochet Ugarte tuvo una obsesión por la historia.Y por eso preparó una biografía tan intachable como ciclópea. Pero un recuerdo de la niñez le traicionó y trazó una involuntaria semblanza del hombre y su época. Cuenta Pinochet en Camino Recorrido que su primera experiencia en un cine fue una "pesadilla". Era una película de vaqueros. Pinochet había nacido el 25 de noviembre de 1915, y en su infancia no existía el cine sonoro. Las imágenes de un tiroteo violento lo perturbaron de todas formas. "Me causó tal impresión que me puse a gritar", escribió.

Doña Avelina Ugarte Martínez logró calmarlo apenas unos segundos. Al ver al tren en la pantalla, y convencido de que embestiría contra la platea, Augustito buscó --en un acto que lo definiría de mayor-- su propia salvación. "Traté de ocultarme bajo el asiento, dando gritos de pavor". La madre lo sacó de la sala. Sin embargo, el recuerdo de esa experiencia se mantuvo. Pinochet no encontró mejor forma de explicarlo a sus lectores que apelando a situaciones bien conocidas por los chilenos: "Quería huir de esa sala de tortura".

Los años de la represión
Las palabras nunca son inocentes, y menos viniendo de alguien asociado a los 17 años más dramáticos de su país en el siglo XX. Fueron los años en los que la muerte, la tortura, el terror y la intimidación eran presencias cercanas. Los informes Rattig y Vallech, elaborados en 1991 y 2005 respectivamente, en diferentes momentos de la restauración democrática, resumen en números los años de Pinochet: unos 3.000 desaparecidos y 28.456 víctimas de tormentos y vejaciones, entre ellos 87 niños cuyo sufrimiento no se comparaba a ninguna pesadilla en el cine.

Pinochet fue educado en un colegio marista. De allí pasó, en 1933, a la Escuela Militar. Se graduó cuatro años más tarde y fue recorriendo sin mayores sobresaltos todo el escalafón del Ejército. En 1943 se casó con Lucía Hiriart Rodríguez, con quien tuvo cinco hijos, tres mujeres y dos varones.

En 1968, Pinochet comenzó a ocupar cargos de importancia. Chile giraba a la izquierda y los espíritus se crispaban al calor de la guerra fría. En 1970 fue elegido presidente el socialista Salvador Allende. Antes de su asunción, la ultraderecha asesinó al jefe del Ejército, el general René Schneider. Pinochet, que ya era comandante en jefe de la VI División, en lquique, ascendió un año más tarde, en pleno Gobierno de la Unida Popular, a comandante general de la Guarnición de Ejército de Santiago. Y luego, a jefe del Estado Mayor General del Ejército.
En agosto de 1973 un sector del Ejército conspiró contra su jefe, el general Carlos Prats, leal a Allende, y le obligó a dimitir. Pinochet lo reemplazó con frases de fidelidad y gratitud a Prats --cuya muerte ordenaría un año más tarde-- y al presidente.

En el libro El Día Decisivo, Pinochet se asigna un papel determinante en el golpe del 11 de septiembre. Se sabe que eso no fue así. La Marina de Guerra y el general Arellano fueron los impulsores de la conjura, y 48 horas antes de que comenzaran a bombardear el palacio de La Moneda, Pinochet era pura ambiguedad.

"No sé si tu lo harás, pero nosotros sí lo haremos", le dijo ese día el general Gustavo Leigh, jefe del Ejército del Aire. Y Pinochet, como si fuera el personaje de una tragedia de Shakespeare, se convirtió en el símbolo absoluto de la crueldad.

En el entierro de Franco
El golpe estremeció al mundo. Y Pinochet siguió dando razones para el horror (su presencia resultó hasta incómoda en el entierro de Franco). Junto al coronel Manuel Contreras fundó una verdadera multinacional del terror que agrupó a todas las dictaduras del cono sur: la operación Cóndor. Y fue aún más lejos al vincularse por su cuenta con la ultraderecha italiana, la mafia corsa, el nazi Klauss Barbie y --según Contreras-- el narcotráfico.

Tan lejos llegó que sus atentados estallaron en el corazón de EEUU. El exministro de Exteriores de Allende, Orlando Letelier, fue asesinado en Washington. Semejante osadía fue intolerable hasta para los norteamericanos, que con tanto esmero (y dinero) ayudaron a derrocar al socialista Allende.

Dotado de un poder omnímodo --materializado también en una mejora de las condiciones económicas de su familia--, Pinochet se hizo una Constitución a la medida y convirtió al país en el principal experimento neoliberal de los cruzados de Milton Friedman, los <i>Chicago Boys</i>.
La crisis económica del 12 de junio de 1982 agrietó sus planes y provocó una verdadera catarsis social. Ese día se devaluó la moneda un 18%. El PBI se derrumbó un 14,1%. Los grupos económicos colapsaron. El estado intervino los principales bancos y se hizo cargo de sus deudas. Y ardió Santiago.

El 27 de marzo de 1984, Pinochet sobrevoló la ciudad en su helicóptero artillado para "ver" las protestas con sus propios ojos. Abajo, en las calles, murieron más de 80 personas. El 6 de noviembre de 1984 se dictó el estado de sitio. Santiago fue ocupada militarmente. La unidad de las fuerzas opositoras comenzó a resquebrajarse.

Para entonces, la dictadura se había recompuesto gracias a la superación parcial de la crisis, de la mano del ministro Hernán Buchi. La represión hizo el resto y le fue quitando amplitud a la protesta.

En septiembre de 1986, un sector de la izquierda estuvo cerca del tiranicidio. La protesta se volvió elitista. Había dos caminos: la rebelión, o las negociaciones con la dictadura para una salida, aunque fuera condicionada. Se impuso la segunda alternativa.

La derrota del dictador
En octubre de 1988, la mayoría de los chilenos, guiados por la Concertación Democrática --demócrata cristianos, socialistas y otras formaciones-- dijeron no al deseo de Pinochet de eternizarse en el poder. Un año más tarde, Buchi, su delfín, perdió las primeras elecciones libres frente a Patricio Aylwin, candidato de la Concertación.

En abril de 1990, Chile asistía a una verdadera paradoja política. Tenía un presidente legítimo --Aylwin-- y un comandante en jefe, Pinochet, que preservaba una cuota de poder del viejo régimen. La transición sería larga y sinuosa.

Pero con todas sus dificultades y miedos, aquel Gobierno hizo el primer balance estatal de los horrores pasados. Y se logró condenar a Contreras por el asesinato de Letelier. Pinochet no dudó en dejarlo caer. Él seguía siendo intocable.

Ungido como senador vitalicio, se jubiló del Ejército en 1998 y en octubre viajó tranquilamente a Londres. Pero una decisión judicial torcería los acontecimientos. Baltasar Garzón pidió desde Madrid su captura por delitos de lesa humanidad y Pinochet quedó detenido en una clínica a la espera de la extradición. Para volver a Chile tuvo que simular locura y senilidad.

 
OPINIONES
LAS CIFRAS
Los informes señalan unos 3.000 desaparecidos y 28.456 víctimas
de torturas
lA DETENCIÓN
Creó la operación Cóndor, multinacional
del terror en las dictaduras del cono sur