El Mundial de motociclismo del 2007 | noticia publicada el 24 de septiembre del 2007

Stoner, campeón del 'baby boom'



En familia Stoner, con su mujer Adriana y sus padres, Colin y Bronwyn, tras ganar el título de MotoGP. FOTO: MIRCO LAZZARI
EMILIO PÉREZ DE ROZAS
MOTEGI / ENVIADO ESPECIAL

Todo Motegi, todo Japón, el mundo entero, se congratulaba de que el Mundial tuviese un campeón como Casey Stoner, producto de la lucha, de más de 10 cachetes que, cuentan, le dio su padre Colin para demostrarle que solo con sufrimiento conseguiría sus metas. Él, por supuesto, siempre consideró que aquel hombre, que ayer disfrutaba como un loco en el box de Ducati, se excedía en su manera de educarle. Pero de aquel sufrimiento, quién sabe, emergió esta humanidad, esta sencillez y, sobre todo, un carácter ganador.

Si alguien sabe de donde salió este muchacho es Alberto Puig y, más que Puig, su padre, Tito, que fue, a su manera, quien ideó algo que se denomina C.N.O (Centro Neurálgico de Operaciones), la escuela de pilotaje que los Puig crearon en su finca de Cardedeu. Era la guarderia de los baby boom y, por si lo no lo recuerdan, les citaré los cuatro pilotos que surgieron de allí: Toni Elias (número 24), Joan Olivé (25), Dani Pedrosa (26) y Casey Stoner (27). Todos campeones, todos agradecidos y todos, menos Olivé, siguen luciendo ese dorsal.

Un triunfo merecidísimo
"No tengo mal ojo, ya ven", bromeaba ayer Alberto Puig, que de la clínica móvil, donde tenía hospedado, algo dañado, a Pedrosa, se trasladó a la sala de prensa para felicitar a Stoner. "Yo no hice nada más que ayudar a alguien que intuí tenía madera de campeón. Sí, cierto, estuvo viviendo en casa, pero eso fue cosa de papá. Solo puedo decir que todo lo que tiene se lo ha ganado a pulso. Solo puedo decirle chapeau, campeón. Me alegro mucho por él y su familia, conozco sus penurias y sé en qué condiciones llegaron a España".

Ese campeón, que rodaba por los suelos cuando corría en 125cc, que perdía en dos y medio ante Pedrosa y que recibió el apodo de Rollingstoner por lo mucho que se caía cuando, el pasado año, pilotaba la Honda de Lucio Cecchinello, saltó ayer a la palestra y reivindicó su categoría. "Espero que aquellos que dudaron de mí, se convenzan ahora de mi calidad". Stoner, rodeado de los suyos (su eposa Adriana Tuchyna, papá Colin y mamá Bronwyn, que no cesó de llorar), hizo un cántico a la amistad, a la sinceridad y al compañerismo.

"Creo en el trabajo y en una fuerza superior". De ahí que considere como elemental en su éxito la forma y manera en que Ducati le acogió en su seno. "Formamos una gran familia y, desde el primer día, me han considerado uno de los suyos. Jamás he gozado de tanto afecto y atenciones". Ni que decir tiene que Stoner tenía un sueño: "Ser campeón del mundo de MotoGP". Pero, en ese sueño, no contemplaban "ni en broma" conquistarlo tres carreras antes del final.

Para Stoner, el dinero no cuenta. "Solo me importa la gente que está a mi alrededor". No es de esos que asegura hablar con la moto. "Mi moto no tiene cerebro. El cerebro de mi moto es Filippo Preziosi, el ingeniero que la creó". Es tan sincero que, cuando ayer le pidieron un deseo, dijo sonriendo: "Olvidar esta carrera; he ganado el título en mi peor gran premio". Esa sonrisa le delató: "Correré hasta que deje de divertirme".

Luminoso en el esplendor de su juventud, alguien dijo que le sienta la Ducati como a Naomi Campbell el bikini. Stoner se come el mundo con la felicidad de los predestinados. De un predestinado que sabe muy bien lo que hace. "En ningún momento hemos tenido necesidad de decirle lo que tenía que hacer, cómo tenía que competir", asegura Livio Suppo, su jefe en los circuitos. "Somos como Casey: mejoramos cada día", sentencia Preziosi. Casey es un gato que da lecciones de pilotaje", añade Claudio Domenicale, hombre fuerte de la fábrica Ducati. "A Casey no le gusta ir en moto", explica Vittoriano Guareschi, el piloto probador de la factoria de Borgo Panigale, "solo le gusta pilotar, correr". Ganar.

Hacía 33 años que una moto italiana no coronaba a un rey. El último monarca con caballo italiano fue Phil Read con la MV Augusta. Su moto está en el museo de Honda, en Motegi. Donde mañana figurará ya la de Stoner y quien sabe si la camiseta que ayer lució el campeón en el que aparecían los nombres de sus ocho héroes: Doohan, Gardner, Schwantz, Rainey, Rossi, Agostini, Sheene y Roberts.

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