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NOTICIA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL 15 DE MAYO DEL 2006

Pedrosa ya manda

. El joven tricampeón catalán consigue su primera victoria en MotoGP de forma arrolladora

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
BARCELONA

Dani Pedrosa, tricampeón del mundo catalán de solo 20 años, el último fenómeno del motociclismo mundial, rompió ayer, en el lujoso circuito de Shanghái, todos los pronósticos habidos y por haber. Pedrosa, el niño al que Alberto Puig decidió convertir en campeón nada más conocerlo con solo 13 años, convirtió ayer en cenizas un montón de pronósticos, ridiculizó a todos aquellos, que fueron legión, incluidos todos los gurús del motociclismo mundial, que decían que con su estatura y peso jamás podría conseguir la victoria en MotoGP.

El chico que se paseó por 125cc y 250cc sin rival, imponiendo su limpio y cerebral estilo, ganó ayer de forma arrolladora y autoritaria el Gran Premio de China, su cuarta carrera en la categoría reina. Pedrosa, el hijo de Antonio y Basi, presentó sus credenciales como candidato al título mundial. Y todo el mundo le rinde desde hoy pleitesía, incluso aquellos que no creyeron en él.

Puede que Pedrosa considere el de ayer el día más feliz de su vida. Puede, pero es seguro que nunca lo confesará. Pedrosa, como es normal en él, no mostró ni un ápice de euforia, sí algo de emoción al abrazarse a Puig bajo el podio, pero el chico regresará hoy a España consciente de que lo que ha hecho es muy grande.

EL JOVEN MÁS EFICAZ
Porque no solo ganó a Valentino Rossi (Yamaha), que tuvo que retirarse por un problema en el neumático delantero y se aleja del liderato de MotoGP, sino que se adjudicó muchas otras batallas. Y todo ello frente al presidente de Honda, Takeo Fukui, que estuvo en Shanghái para cerciorarse de que el campeón del futuro corre para él.

Cuando le preguntaron si había ganado en el más puro <i>estilo Doohan</i>, su ídolo australiano, el campeón que inspiró sus primeras correrías sobre la moto, Pedrosa se limitó a decir: "Lo siento, podría decir que sí, pero he ganado como he podido". Viéndole correr nadie diría que no lo tenía todo meditado, que lo improvisó a medida que transcurrían las vueltas.

EXCELENTE SALIDA
La salida, por fin, fue muy buena. Apoyado en su piececito derecho, con el izquierdo colgando del sillín, Pedrosa arrancó con convencimiento, mientras la jauría de campeones, mezcla de veteranos y jóvenes como él, intentaban complicarle uno de los días más felices de su vida. La verdad es que lo lograron, pero solo al llegar a la primera curva. Allí, el intrépido John Hopkins, un norteamericano que pretendía hacer la carrera de su vida, tiró su Suzuki en plena trazada y Dani se asustó, levantó el carenado de su coqueta Honda y dejó que pasase la marabunta, grabó la acción en su disco duro para que no le vuelva a pasar y cambió de estrategia.

Primer paso por meta: Colin Edwards (Yamaha), Hopkins, Sete Gibernau (Ducati), Shinya Nakano (Kawasaki) y Dani Pedrosa. Había carrera y había posibilidad de triunfo. Lo único que había que hacer era abrirse paso entre los que le habían asustado. Y lo hizo, claro. Pedrosa se concedió 10 vueltas para hacerse con el liderato. En cuanto vio que Sete ralentizaba la marcha y permitía que Edwards y Hopkins se escapasen, lo superó a la misma velocidad con la que dejó atrás a Nakano. Mientras Nick Hayden, su compañero y jefe de filas en Honda --después de la gesta de ayer, exjefe ¿no?--, intentaba seguir su estela, cosa que lograría hasta el mismísimo podio, pues acabó segundo, Pedrosa meditaba cómo hacerse con el liderato.

MISIÓN CUMPLIDA
Pudo haber imitado a Héctor Barberá, que también ayer ganó de forma magistral la prueba de 250cc en dura lucha con Andrea Dovizioso, y optar por derrotar a sus rivales en la última vuelta. Pero, no. Pedrosa ganó a lo Pedrosa, a lo Doohan: poniéndose líder cuanto antes y administrando su ventaja.

Ganó como gana Pedrosa y no solo acabó con el mito de que los pequeños no son matones. También con la posibilidad de que el otro rookie, el australiano Casey Stoner, venciese antes que él. Hizo más: ganó tras disputar solo cuatro grandes premios entre los reyes. Y lo hizo logrando, además, la pole y la vuelta rápida de carrera.