ÚLTIMA HORA | EDICIÓN IMPRESA   

EL RECUERDO
"Hay quien ha olvidado que el año pasado fui el más rápido. Sin resultados, pero lo fui", dice Sete

ap
Sete Gibernau y Esther Cañadas, en los talleres de Ducati, hace tres semanas en Montmeló.

LA OPORTUNIDAD
"No debo de ser tan malo cuando una marca puntera me ha venido a buscar", afirma el piloto

EL FUTURO
"Al Mundial del 2006 le pido lo mismo de siempre: salud. El resto ya lo pongo yo", dice Gibernau

PUBLICIDAD

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ENTREVISTA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL 21 DE MARZO DEL 2006

Sete GIBERNAU: "No he fichado por Ducati para esconderme, he venido a ganar"

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
BARCELONA

EDAD: 33 AÑOS
DEBUT EN EL MUNDIAL: GRAN PREMIO DE ESPAÑA DE 1992, EN 250cc
TRAYECTORIA: 160 GRANDES PREMIOS, 9 VICTORIAS, 30 PODIOS Y 12 'POLES'
PALMARÉS: SEGUNDO EN 2003 Y 2004

Sete Gibernau está dispuesto a volver por sus fueros a los 33 años. Su llegada a Ducati --"donde sé que tendré el mejor material a mi disposición"--, le ha devuelto a la vida. El hombre que atormentó a Valentino Rossi asegura que intentará devolver con victorias la confianza demostrada por Ducati.

--Tras uno de los peores años de su carrera, ha realizado una excelente pretemporada, ¿no?
--Sé que muchos sufrieron un gran desengaño conmigo el año pasado y me dolió que algunos incluso hicieran mofa de los problemas que sufrí en carrera, pero yo jamás perdí la concentración y mucho menos la ilusión. Quien hable de las desgracias de Sete no me respeta. Muchos parecen haber olvidado que, casi siempre, fui el más rápido en el 2005, sin resultados, cierto, pero el más veloz. En España, ya se sabe, te suben al púlpito enseguida y te bajan a bofetadas. Al final de la pasada temporada, una marca tan poderosa y competitiva como Ducati y un patrocinador tan emblemático como Marlboro me vinieron a buscar y me ofrecieron correr en uno de los mejores equipos del Mundial, así que tan malo no debo de ser, ¿no?

--Es evidente que la oferta llegó en el momento ideal.
--Desde el primer momento pensé que cambiar de aires, buscarme nuevos retos, probar otra moto, cambiar el chip en el que he estado inmerso durante los tres últimos años me iría bien. La pretemporada ha sido magnífica, entre otras razones porque no he sufrido daño alguno y eso, aunque parezca una tontería, es muy muy importante. Pero esto empieza el viernes y ese día es otra historia, aunque seguro que nos irá mejor si hemos hecho los deberes en invierno. Respecto al cambio, sólo puedo decir una cosa: soy muy feliz y creo que he acertado al ciento por ciento.

--Equipo italiano, moto italiana, compañero de equipo italiano (Capirossi). ¿El pulso será duro?
--En esta vida no hay nada fácil y, en el deporte de élite, mucho menos. Sé que mi primer rival será mi compañero de equipo, pues corre con el mismo material que yo y sé que se me juzgará por ello. Pero Loris Capirossi lleva mucho tiempo en Ducati y yo acabo de llegar. Pese a todo le voy a decir un par de cosas: una, no he fichado por Ducati para esconderme; y dos, he venido a ganar el título, pues ya he sido dos veces subcampeón y aspiro a más.

--Cambio de equipo, de moto, de neumáticos, de escudería. ¿Conserva la misma ilusión?
--El sueño sigue siendo el mismo: hacer feliz a los míos, responder al cariño de la gente e intentar conquistar el título. ¿La ilusión? Bueno, la ilusión es mayor, mucho mayor, pues en estos primeros meses del año he podido comprobar que tengo todo a lo que puede aspirar un piloto para ser campeón. Es evidente que debo ir asimilando todos esos cambios poco a poco, pero todos tenemos prisa por ser lo más competitivos posible. Ducati me necesitaba a mí y yo necesitaba a Ducati.

--¿Cual es la novedad que le preocupa más?
--Lo que más me preocupa, antes más que ahora, claro, pues con el paso de las semanas hemos mejorado mucho, es que el equipo se acostumbre a mi sistema de trabajo y al de mi jefe de mecánicos, Juan Martínez. Quiero devolverles con triunfos la confianza que Ducati y Marlboro han depositado en mí. A todo el mundo le encanta ser querido, en casa o en el trabajo. Por lo demás, la Ducati no tiene nada que ver con mi antigua Honda y los Bridgestone, mucho menos con los Michelin, pero los tiempos de pretemporada han demostrado que tenemos posibilidades de estar delante desde el primer momento, y eso nos reconforta.

--¿Cuál ha sido su principal objetivo durante la pretemporada?
--He tratado de olvidarme del cronómetro. Entiéndame: me interesaba comprobar mi progresión, pero no he vivido obsesionado con ser el mejor, perdón, el más rápido, en cada circuito donde hemos entrenado. ¡Ni hablar! Tenía tanto trabajo que hacer que hubiese sido imposible llevarlo a cabo preocupándome de los tiempos. Así que mi objetivo ha sido intentar encontrar una base sólida, un compromiso con la moto, que nos sirviera de punto de partida para cualquier circuito. Porque ahora empieza lo difícil: poner la moto a punto en cada trazado en sólo cuatro horas.

--Sin quererlo, ha terminado la pretemporada clasificándose entre los mejores en todos los circuitos.
--Pues, aunque no se lo crea, ha sido sin querer. Loris, en la última sesión de la temporada en Jerez, hizo 1.39.411 y yo, 1.39.663, mejorando el 1.39.9 que hasta entonces era mi mejor crono en el circuito andaluz. Así que terminé los entrenamientos muy feliz pero, insisto, aún nos queda mucho trabajo por hacer. Por ejemplo, aún no sé muy bien cómo se va a comportar la moto, cuya conducción es agotadora, cuando los neumáticos estén degradados. Y, otra cosa, en Jerez nos faltó un día de ensayos para poder ensamblar una moto con todo lo bueno que habíamos experimentado en las dos motos. Imagino que el primer entrenamiento del viernes deberemos sacrificarlo en esa tarea imprescindible.

--¿Qué le pide al Mundial 2006, que empieza el viernes?
--Lo que le he pedido todos los años: salud. Lo demás ya me encargo de ponerlo yo.

--¿Y un poco de suerte?
--No, soy de los convencidos de que, cuanto más duro trabajas, más suerte tienes. Y a mí el trabajo nunca me ha asustado. Es más, estoy convencido de que he llegado donde he llegado porque he trabajado más que otros.