PERISCOPIO

¿Presumir o lamentar?


MANEL LUCAS
PERIODISTA

Ninguno de nosotros, los que no hemos estudiado Física, entiende ni papa de la teoría de la relatividad de Einstein. Pero todos conocemos la aplicación práctica del concepto. "Todo es relativo", vamos repitiendo cuando no estamos muy convencidos de algo. La expresión tiene sinónimos: Depende, Según cómo se mire, Ni sí ni no, etcétera. A menudo son lugares comunes, porque el mundo raras veces es blanco o negro, y en medio de ambos está todo eso que es relativo.

Perdón por el preámbulo, pero en esas ando desde el sábado. ¿Ganamos un punto en Mallorca o perdimos dos? Me pasé el domingo dudando si ponerme a presumir de un buen resultado a domicilio o lamentar que, por falta de motivación, cortáramos la racha de victorias.

Ambas cosas son ciertas. Un empate en el campo del Mallorca es algo que valoraremos justamente a final de temporada, cuando un punto arriba o abajo puede ser decisivo --a estas alturas, me refiero obviamente a ser decisivo para lograr puestos europeos, y no otra cosa--. Hay que tener en cuenta que la tradición dice que solemos perder en ese estadio con nombre de patrocinador. (Por cierto, oyendo a los locutores hablar de "Ono Stadium", he acabado de convencerme de que no quiero para Cornellà un título como Lejía Conejo Arena o Estadio Panrico, o lo que sea. Que pongan la publicidad que quieran, pero que nos dejen bautizar el campo a nuestra manera).

Pero también es cierto lo contrario, es decir, que tuvimos la oportunidad de ganar, que la suerte nos había favorecido descaradamente y que un punto --o 10-- de desidia lo impidió cuando empezábamos a creer en un Dios periquito. Hasta ahora, habíamos visto cómo podíamos ganar un partido jugando mal: recuerden el día del Getafe y el del Deportivo. Pero el sábado dimos un paso más: cómo lograr dos goles tirando una vez a puerta. Un tanto en propia meta y un penalti nos encumbraban hasta el minuto 68. Que al final el Mallorca empatara es solo un matiz en ese análisis optimista.

Sin embargo, también le daremos la razón al que haga notar que, otra vez, el Espanyol ha flaqueado ante un rival asequible, después de chulear a tres grandes. Total, que no sé ustedes, pero yo sigo a estas alturas sin saber a qué atenerme. A ver qué pasa contra el Murcia y el Racing.

Eso sí, nadie me quitará la alegría de haber vuelto a ver la calva de Iván de la Peña.

 
PERISCOPIO, POR MANEL LUCAS
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