PERISCOPIO

Y fue Jonathan


MANEL LUCAS
PERIODISTA

Siento una alegría especial, y creo que como yo muchos periquitos, porque el salvador del equipo fuera ayer Jonathan Soriano. Hace tiempo que tengo ganas de que el chaval del Pont de Vilomara tenga las oportunidades que merece. No sé por qué se le ha puesto a él más en duda que a otros, y por qué ha tenido que recorrer media España --sobre todo Andalucía-- para demostrar que tiene un puesto entre nosotros. Esta misma semana seguíamos oyendo hablar de fichar a un delantero. Es más, estoy convencido de que aún hay quien lo cree necesario.
En cambio, sobre el terreno, ayer fue Jonathan quien dio la talla. Diez minutos en juego y marcó un gol oportuno, como lo suelen ser los de los delanteros centro. Se le notaba la alegría doble en la cara. Faltaban apenas cinco o seis minutos para acabar el partido y se avecinaba otra semana de reflexión depresiva. Con un toque de balón a centro de Riera, nos salvó de la terapia y se anotó algún argumento más en su debate reivindicativo.
Es curiosa esta situación nuestra. Hoy estamos más tranquilos porque hemos podido ganar al fin (a la tercera jornada, que tampoco era tan grave). Y eso, a pesar de que no hicimos un gran partido. El Getafe de Laudrup pudo habernos apuntillado en varios momentos, y no sabemos hasta qué punto influyó la expulsión --correcta-- de su jugador Granero. Por tanto, todo serán caras alegres y joviales porque en el minuto 88 apareció Jonathan y lo pintó todo de rosa.
Hace 15 días ocurrió el fenómeno inverso. Un buen encuentro nos hundió la moral por culpa de un minuto fatídico, ese en el que el Betis nos empató el 0-2. Estábamos a las puertas del psiquiatra por un despiste tonto. Y, en realidad, ni ayer demostramos que estamos en un buen momento ni en el Ruiz de Lopera dimos imagen de equipo en horas bajas. Se trata, simplemente, de cuándo y cómo entró la pelota en cada momento del partido.
Por suerte, ahora podemos hacer tertulia con una sonrisa en los labios. Y comentar esa curiosidad repetida de que se nos da mejor jugar fuera que en casa --aunque los resultados recientes no lo reflejen--. Está claro que nos va más el contrataque que tomar la iniciativa. Si los jugadores del Espanyol son así siempre, me los imagino en la discoteca esperando que las chicas se les acerquen para, digamos, entablar conversación. Eso sí, una vez espoleados, estarán a la altura.
Ahora, si me permiten, voy a ir a poner un cirio por la curación de De la Peña y Rufete.

 
EL JUEGO DEL EQUIPO
Hemos tirado por la borda una bonita oportunidad de recuperar lo perdido el primer día