PERISCOPIO

Sueños y pesadillas para el año que viene

MANEL LUCAS
PERIODISTA

Por suerte, hace ya varios días que dejé de creer en Europa. No quiero decir en el continente en general, sino en las posibilidades de mi equipo de participar el año que viene en una competición europea. Por eso, y a pesar de que soy dado a la ilusión fácil e ingenua y un simple gol casi involuntario me hace brillar de nuevo las pupilas, los jarros de agua fría me afectan, ahora ya, un poco menos. Ayer me di cuenta de que estoy psicológicamente preparado para aceptar otro año mediocre, y ya incluso me he olvidado que de octubre a diciembre de 2007 fuimos la alegría de unos, la envidia de otros y la admiración del mundo entero, y de que las revistas francesas de fútbol, ésas que conceden pelotas de oro y cosas así, nos metían directamente en la Champions.
No nos dejemos arrastrar por la nostalgia, por favor. Lo pasado, pasado está. Aceptemos que nos ha servido para que, a día de hoy, llevemos un año entero sin pensar en Segunda División. ¡Eh!, que la memoria es frágil, pero les aseguro que en los últimos años eso de la Liga BBVA era una referencia familiar. Un consuelo triste, lo sé.
Hay que dejar de preocuparse por Europa, eso está claro. Entonces, ¿desconectamos ya hasta la temporada que viene? Hombre, pues no. Si quieren, les doy algunos motivos alternativos de preocupación, más que nada para ocupar el tiempo futbolístico hasta junio.
Primero, Zabaleta. Llevo algunas noches durmiendo mal porque se me aparece el defensa argentino con la camiseta de la Juve, y me da más pánico que la niña del Exorcista y Chucky juntos en Elm Street. Y a cada carrera que le veo pegarse por la banda, con aquella maestría, más terrorífica es la nueva pesadilla.
Segundo: el resto de jugadores con ofertas en pie. Les voy a decir algo: en ocasiones veo traspasados. Un montón de ellos. Y cada vez abro las páginas de deportes entre semana con las manos más temblorosas. No sé si mandarle un abrazo de despedida a Kameni, a Riera, a Jarque, a Luis García o a todos a la vez.
O a Iván de la Peña. Él y Tamudo son mi tercera propuesta de preocupación. En ese tema también he soñado, pero a la inversa; ya saben, estilo I have a dream: soñé que aguantaban un año entero sin lesiones. Fuerte, ¿no?
Pues ahí tienen unos cuantos motivos para dejar de pensar en Europa sin abandonar al equipo. Que ustedes los sufran a gusto.

 
PERISCOPIO, POR MANEL LUCAS
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