PERISCOPIO

¡Qué larga se hará esta Liga!

MANEL LUCAS
PERIODISTA

¡Qué largos van a hacerse los seis partidos de Liga que quedan! Si pueden desconectar del fútbol hasta la pretemporada que viene, casi se lo aconsejo. Piensen que hay vida más allá del terreno de juego, y que cada domingo tienen dos horas libres extra para pasear, ver una película, jugar al Monopoly con los niños o hacer el amor (en dos horas, imagínense para lo que da). Un mundo de placer y realización personal lejos de la pelota.
Porque en el ámbito futbolístico, lo que nos espera es el páramo más profundo. Tenemos un equipo de récord. Cuatro años llevábamos sin perder cuatro partidos seguidos. Y no sé cuántos sin marcar durante el mismo periodo.
Cuando hoy, alguien en el bar o en el trabajo, o un familiar preocupado por nuestro equilibrio psicológico, me pregunte, incluso con buena fe, qué le pasa al Espanyol, ya me dirán qué le cuento. Es que ya no se trata solamente de la comparación con la fulgurante primera vuelta. El hundimiento periquito es un desastre por sí solo, sin parangón, de dimensiones sobrenaturales, exagerado hasta lo inverosímil. Esto es una sequía con todas las de la ley, y no hay trasvase que lo resuelva.
Esta semana hemos tenido la habitual expresión de disgusto o cabreo de los momentos duros. Riera ha saltado quejándose de ser el único que ha pagado los resultados con la suplencia. Es decir, admitiendo implícitamente su baja forma, pero pidiendo que pringuen también otros. Ayer tuvo casi toda la segunda parte para demostrar algo, pero por lo visto se le olvidó. No veo que sea ese el camino para lograr un suculento contrato con un club "grande", por usar una expresión suya.
¿Y el resto de jugadores? Una semana más, no hay explicación fácil. Desde fuera, no se comprende la falta de ideas y brillantez, y nadie de los que está en el día a día de la plantilla parece saber tampoco qué ocurre. Lo que aumenta la angustia.
¿De qué se abusó durante la primera parte de la Liga para echarlo ahora tan en falta? ¿Qué sobresfuerzo ha comportado este desfondamiento tan vertiginoso?
Creí que la solución era la psicoterapia. Sin embargo, hoy dudo. Porque con la sensación de agotamiento general que da este equipo parece necesitar incluso medicación.
Los aficionados poco podemos hacer. Yo, por lo pronto, saco el pañuelo en señal de protesta. Y también, ¿para qué negarlo?, de rendición.

 
PERISCOPIO, POR MANEL LUCAS
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