La carrera de 60 metros que se pegó Zabaleta hasta el borde del área, sorteando a varios contrarios, para centrarle la pelota a Luis García y que este propiciara el penalti del primer gol es para verla sin descanso. Y la prueba de que este jugador fue determinante en la remontada periquita de ayer. Yo, desde ahora mismo, lo nombraba argentino del año.
Llevábamos ya un montón de minutos perdiendo, y los aficionados nos repartíamos en dos grupos: uno bostezaba y el otro se sumía en la depresión, llorando por la lejana Europa. El equipo mostraba una discreta voluntad y nulo acierto. El Mallorca amenazaba. Y en eso que apareció Zabaleta. Y cambió el color. Algunos jugadores más se sumaron a esa especie de pundonor esforzado. Y la suerte hizo el resto.
No solo Zabaleta, digo. También estuvo a la altura, por supuesto, Luis. Suyos fueron los dos goles. El asturiano desplegaba una movilidad tal que cuando aún la retina lo tenía fijado en la derecha él estaba ya en la izquierda. O detrás.
Lola Smiljanic, El Lola de Serbia --que no de España--, jugó su mejor partido, igual que Lafuente, que sacó manos imposibles y nos permitió no pensar por un momento en Kameni.
Dicho esto, y después de exhalar decenas de suspiros de alivio, pregunto: ¿Era necesario tanto sufrimiento? ¿Por qué un equipo al que sacábamos ocho puntos podía, tranquilamente, habernos machacado?
Hemos salvado la cara, pero persisten los problemas. Fallos defensivos, poca capacidad de resolución delante y un lago proceloso en el centro. Por favor, más marcha para lo que queda, que ahora ya sería una pena dejar perder lo conseguido.
Y no sé si nos compensaría el otro premio al que aspiramos, el de Catalán del Año. Por cierto, ya que sale el tema, ¡qué triste la polémica sobre el derecho de Tamudo a ganarlo! Discutamos, si quieren, si el galardón debe dársele o no a un futbolista. Pero, si lo aceptamos, ¿por qué no el capitán periquito, tras el 2007 que ha vivido? ¿A estas alturas de la vida aún estamos con debates sobre pureza de sangre, fluidez lingüística o grados de pedigrí catalán según la entidad deportiva que defienda cada uno? Cuánto prejuicio tienen que sacarse algunos de encima. Le preguntaría su opinión a Marta Ferrusola, pero me la imagino.