PERISCOPIO

Y Luis García se picó

MANEL LUCAS
PERIODISTA

Si es cierto que el miércoles pasado hubo una discusión en el vestuario, en la que estuvo implicado Luis García, pues bienvenida sea. Y si hace falta, que haya una similar cada semana. Porque se diría que sirvió de estímulo. Sabemos que hay personas a las que paraliza y bloquea una crítica, o una polémica. En cambio, a otras las espolea y estimula. El delantero periquito, por lo visto, pertenece a este último grupo. Le gusta reivindicarse cuando las cosas pintan peor.

El año pasado, después de unas declaraciones cuestionando la preparación física, estuvo sentado en el banquillo. Se interpretó como un castigo de Valverde, que en ese momento necesitaba marcar los límites. Cuando volvió a la titularidad, Luis estuvo imparable, y fue a partir de entonces cuando el Espanyol inició ese largo año de buen juego que se prolongó, al menos, hasta la noche de Reyes del 2008.

Se diría que hemos vivido una segunda parte de aquella situación. El asturiano apareció tras el partido del Sevilla hablando de los problemas defensivos. Lo que, sin dejar de ser cierto, no queda muy bien cuando quien lo proclama es un delantero. Tras el fiasco de Riazor, donde no jugamos bien ni los espectadores que nos mirábamos el partido desde casa, el ambiente empezó a enrarecerse. Llegamos a leer que Valverde se planteaba volver a sentar a Luis García.

Pero no fue así. Y hoy nos alegramos todos de que tuviera una nueva oportunidad. Porque, será por el pique o no, pero el sábado nos tuvo todo el partido con la sonrisa en los labios y el aplauso a punto. No logró un hat trick de milagro, y provocó, sin duda, el lamento del director deportivo del Valencia que en su día lo pretendió sin éxito.

El sábado todos sonreímos de nuevo, que falta hacía. De placer, y un poco también, de ansiedad. Porque todo funcionaba bien, Kameni y la defensa estaban impecables, las transiciones eran las correctas, Zabaleta no nos dejaba cerrar la boca... Vale. Pero lo que es yo, no pude soltar el aire contenido en los pulmones hasta que el árbitro pitó el final. O un minuto antes. Será la experiencia.

 
PERISCOPIO, POR MANEL LUCAS
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