El celebérrimo escritor francés --admitámoslo, tan citado como poco leído-- se lanzó a la busca del tiempo perdido. Vale, pues el Espanyol actual parece seguir el camino inverso, es decir, está perdiendo todo lo que había conseguido en otro tiempo. Y a veces, en serio, resulta difícil de comprender.
Hemos pasado algunas semanas atribuyendo gran parte del problema a las ausencias de la defensa: que si Kameni, que si Jarque... Pues ahí están los dos, y va el Sevilla y nos cuela cuatro goles en seis o siete llegadas. En algunos momentos pareció que en el Lluís Companys se celebraba un concierto... por las cantadas. Y, a pesar de su pobre actuación, no se le pueden atribuir todos los problemas a Clemente; en realidad, en la segunda parte no estaba.
Y, a pesar de todo ello, ciertamente tiene razón Valverde cuando asegura que el equipo jugó mejor que en algunos de los partidos del periodo de gloria. Pero entonces, por lo que fuera, sabíamos jugar mal muy bien, y ahora jugamos bien muy mal. Es decir, que hemos pasado de aprovechar cualquier oportunidad para llevarnos el gato al agua a partirnos el alma sin suerte.
Esto último es, tristemente, más tradicional en nuestra casa. Parece que hemos vuelto al "lástima que...". Seguro que la ausencia de Tamudo está influyendo, tanto por su aportación individual como por su liderazgo en el campo. Como por su entendimiento con De la Peña y Luis García. Leí el otro día que han descubierto que aún no tiene soldada la fractura y me goteó sudor frío por la frente hacia abajo. Por un momento, pensé en Rufete.
Sin embargo, si el capitán no está, no está. Y hay que sobreponerse anímica y tácticamente. El equipo tiene recursos suficientes. El Espanyol suele funcionar mejor al contrataque. De ahí los buenos resultados obtenidos fuera de casa. Lo que ocurre es que ese juego es difícil de practicar cuando a los 10 minutos vas perdiendo.
Por tanto, está claro que quien ha de salir más concentrada es la defensa. Tengo la impresión de que, el día que el equipo logre mantener la portería a cero como mínimo una media hora, la victoria estará asegurada. A pesar del partido de Almería.
La situación no es trágica. Aún somos quintos, y la próxima jornada jugamos fuera, lo que es una garantía. Sin Iván y sin Zabaleta, pero con una derrota más de experiencia. Que de algo servirá, ¿no?