Escribo este artículo con una taza de tila al lado del ordenador. Es la tercera, y ahora ya puedo articular algunos conceptos. Vamos.
Esta victoria era más necesaria que el 3 a 0 al Villarreal. Porque aquel día de Reyes nos encumbramos hasta lo más alto, pero sin lo de ayer podíamos haber empezado a creer que era sólo un espejismo. Aunque los números lo negasen, aunque todos en septiembre habríamos firmado con los ojos cerrados estar en el quinto puesto, vibraba ya demasiado ese run run psicológico que empezaba a cercar. Un run run que susurraba algo como "que os lo habéis creído, las cosas volverán a su cauce, y vosotros también".
No solo han sido fundamentales los tres puntos, que nos sitúan en tercer puesto de nuevo. Hay más elementos. Por ejemplo, que marcara Jonathan. Al final, conseguiremos que el chaval se sienta cómodo jugando de titular, y de paso, creerán en él los que deben hacerlo.
Es clave también el retorno definitivo de Iván de la Peña, y de Rufete. Aunque amamos y añoramos a Tamudo, debemos demostrar a todo el mundo que el Espanyol no vive sólo del 23. Aunque, si quiere volver antes de tiempo, tendrá las puertas abiertas, sin duda.
Y también hay que destacar la seguridad de la defensa. Porque ahí seguimos teniendo añoranzas profundas, y era la línea que más tenía que convencernos de que podía volver a ser la del 2007. Ayer lo hizo, a pesar de alguna novatada de Casilla, que en cuanto deje de sentirse de prestado mejorará.
Ya necesitábamos una semana sin que nadie nos mirase con conmiseración. Y esta que ha pasado lo ha sido, no únicamente por el primer equipo. El martes se presentó el fútbol base, que acumula más títulos que media de edad. Es muy importante, porque ya está claro que cuidar la cantera forma parte esencial de la personalidad de la entidad periquita, ahora y en el futuro.
El mismo Dani Sánchez Llibre lo ha reconocido, y suele ser motivo de orgullo en el aficionado medio, que suele presumir de ello en las conversaciones de café.
Quizá por ello, la fiesta del fútbol base contó con la presencia de la Secretaria General d'Esports de la Generalitat, Anna Pruna. Que mantiene la tradición inaugurada por su antecesor, Rafael Niubó, de tener una muy buena relación con el Espanyol. Una constante de la era del tripartito.