Saben qué es lo mejor del partido de ayer? Que todos nosotros, en cuanto vimos el gol tempranero de Gabilondo, tuvimos el pálpito, y algunos optimistas la certeza, de que no iba a ser un tanto decisivo.
Creo que puedo permitirme esta osadía, dar por supuesto que todos los periquitos compartimos una gran confianza en el equipo. Nos han dado razones para ello desde hace varias semanas. El Valencia, el Racing, el Mallorca y, ahora, el Athletic, son testimonios de la capacidad de reacción del clan de Valverde. Con tantas pruebas, ¿quién puede permitirse el lujo de ser cenizo?
Ya sé que algún insidioso puede argumentar que sin la colaboración de Aitor Ocio ahora estaríamos hablando de un empate con sensación de coitus interruptus. Bueno, digamos que ese gol es el premio excéntrico a muchos minutos de trabajo para remontar. Claro que hubiera sido mejor un zurdazo de Riera, un cabezazo de Tamudo o un chut de Luis García tras un brillante pase de Iván. Pero, ¿qué quieren? Otras veces hemos tenido que lamentarnos nosotros de algún error similar.
Este año no. Porque este año andamos por el lado soleado de la calle, disfrutando de un buen clima y con la sonrisa fijada en la cara. Y en esa acera, los baches suelen ser pequeños y fácilmente sorteables, no hay chicles que pisar y, por algún misterio indescifrable, el semáforo siempre está en verde cuando nos toca pasar. Llámenlo suerte, vale. Pero la suerte nunca llega porque sí. Hay que trabajársela, y el Espanyol actual se la ha currado bien.
Por eso --y aparte de los partidos del Valladolid y el Recre, casi olvidados--, cuando este equipo juega mal, empata. Porque siempre queda ese punto de voluntad e inconformismo que permite tener esperanzas hasta el último momento. ¿Cuántos goles han llegado en los minutos finales?
Todo eso, como les decía, es lo mejor que nos deja este partido contra el Athletic. Lo peor, haberle metido dos goles a Gorka. Antes de comenzar, yo soñaba con un 1 a 0. Era lo mínimo para ganar, pero sin afectar demasiado a un portero que aún consideramos un poco nuestro. Muchos tienen aún guardado el vídeo del partido contra el Benfica. Es una pena, en estos casos, que la posición de portero solo la ocupe uno.
Ahora que caigo: Si el año que viene, por una de esas cosas, volvemos a Europa, ¿hay alguna manera de repescarlo del Athletic, ni siquiera como una cesión intersemanal?