El Espanyol logró anoche su cuarta victoria consecutiva ante un Madrid que deambuló por Montjuïc (2-1). El equipo de Valverde realizó un partido completo y se dio un festival ante un rival desquiciado. El Espanyol marcó por primera vez dos goles en casa en esta temporada, pero mereció golear a los blancos. Montjuïc por fin disfrutó con su equipo.
Ernesto Valverde, el técnico del Espanyol, tenía la esperanza y la intuición de que sus jugadores pudieran sorprender al Madrid, el líder de la Liga, en Montjuïc. El preparador pensaba que esos tres resultados positivos de las últimas jornadas habían dado muchísima confianza a sus jugadores, que habían comenzado con muchas dudas el campeonato por culpa de la inesperada derrota en su debut liguero. Valverde también esperaba que esos tres internacionales de nuevo cuño dieran mucha ilusión al resto del equipo. El Espanyol debía salir enchufado al partido. No podía cometer ningún fallo si quería superar al líder sobre el césped de Montjuïc.
UN GOL EN 80 SEGUNDOS
Valverde no se había ni sentado en el banquillo cuando Riera batió a Casillas en el primer córner. El internacional zurdo se adelantó a Ramos, su marcador, y remató casi a placer de cabeza a los 80 segundos. Era lo mejor que le podía pasar al Espanyol. El guión soñado. Un gol al inicio para luego intentar sorprender al Madrid al contrataque. El Espanyol no se arrugó, salió valiente, agresivo, anticipándose atrás y saliendo sin complejos cuando tenía el balón. El Espanyol estaba jugando unos minutos muy completos, con un viento fuerte a su favor que era un protagonista más en un duelo intenso.
Sneijder fue el mejor jugador madridista en una primera mitad en la que el equipo de Schuster buscó con asiduidad la espalda de Clemente. El Espanyol se dedicó a la presión, con Torrejón y Jarque muy atentos a los movimientos de los delanteros visitantes, y un doble pivote (Moisés y Lola) que se decantó por el pase corto. El equipo funcionó mucho mejor que otros días. Era el mejor partido del grupo de Valverde en Montjuïc. El equipo no creó más ocasiones claras de gol, pero el Madrid apenas llegaba al área de Kameni.
Estaba claro que el Madrid tenía que salir a por todas en la segunda parte. A favor de viento, el líder de la Liga debía hacerse con el mando del partido, abrirse, irse al área de Kameni. Y el Espanyol a esperar, tranquilo, confiado en sus posibilidades, esperando su oportunidad. Porque los blanquiazules sabían que llegarían a Casillas más tarde o más temprano. Era cuestión de mantener el fuerte ritmo y la cabeza fría.
No tardó en llegar el segundo tanto españolista. Valdo le cedió un balón de oro a Tamudo, que sacó de su chistera una vaselina de ensueño. Casillas ni se estiró. Un golazo espectacular (m. 52). El capitán cerró así el debate de la selección. El otro Raúl, o sea, Tamudo, fue superior al capitán del Madrid.
Este espléndido tanto del capitán hundió al Madrid. Entonces llegaron los mejores minutos locales. Fue una festival de fútbol blanquiazul, que mereció marcar en dos llegadas al área de Casillas, sobre todo con un disparo de Luis García (m. 59). El Madrid estuvo durante muchos minutos persiguiendo el balón que escondían los jugadores de Valverde.
El Espanyol se recreó, se gustó, disfrutó. Se vengó. El conjunto catalán fue un vendaval de buen gusto, de excelente toque de balón. Los blanquiazules pisotearon al Madrid con un gran fútbol. Solo faltó la guinda de más goles. Tamudo, Riera y Valdo pudieron golear a un Madrid sin juego, que maquilló el resultado con un gol de Sergio Ramos.