El Espanyol llegará al parón liguero y esperará al Madrid con 13 puntos en su alforja, tal como deseaba Valverde. El conjunto blanquiazul, que comenzó muy frió, se metió en el partido con un extraordinario gol de Riera, internacional de nuevo cuño. Los blanquiazules bordaron el contrataque en Valencia (1-2). Fue lo mejor de un equipo que sigue con su irregularidad sobre el césped. ¡Bendita irregularidad!
Era importante la prueba de anoche para conocer el estado del equipo blanquiazul tras el mal juego que practicó hace una semana en Montjuïc, sobre todo para calibrar la confianza y la autoestima de algunos jugadores, especialmente los hombres de atrás, que parecen notar demasiado esa falta de ideas a la hora de sacar el balón en condiciones.
El Valencia, un equipo de Champions, que va tercero en la Liga y que tiene a siete internacionales, era una buen piedra de toque. También es cierto que el Espanyol juega mejor lejos de Montjuïc, al no tener la obligación de tener la posesión del balón y de llevar la iniciativa en el juego. Da la sensación de que los jugadores de Valverde desearían jugar siempre como visitantes.
El Espanyol se encontró anoche con un Valencia fresco, alto --jugaron Arizmendi y Zigic--, rápido, hasta que Villa se lesionó en el minuto 16. Un equipo que no debía notar la derrota del pasado miércoles en la Champions ante el Chelsea en casa porque Quique Flores hizo uso de las rotaciones. Los cambios no hicieron mella en el juego de los locales. El Valencia salió a resolver pronto el duelo. Entre la presión y la fuerza iniciales de los de casa y la desidia, frialdad y descolocación de los catalanes, el gol llegó muy pronto, demasiado, en el primer disparo valencianista. Baraja remató con facilidad a la salida de un córner (m. 5).
El gol entraba en la lógica. Los blanquiazules --anoche de rosa y negro-- tardaron en asentarse en el campo, hasta la lesión de Villa (m. 16). Antes el delantero hizo lucir a Kameni tras un carrerón de 40 metros (m. 11). El Valencia había roto en cuatro minutos la racha blanquiazul fuera: siempre se había adelantado en el marcador.
LA ZURDA DE RIERA
El Valencia, que parecía controlar con suma facilidad el partido, se descompuso con el primer contrataque visitante. Los delanteros por fin tocaron cuatro veces seguidas el balón. ¿El resultado?: espectacular. Un golazo de Riera tras controlar el balón con el pecho, un zurdazo marca de la casa (m. 20). El Espanyol pasó de no hacer nada a maltratar a la defensa local. Tamudo envió un balón al poste (m. 21) y Luis García sorprendió a Hildebrand a balón parado (m. 34). El Valencia había desaparecido de Mestalla.
Sin embargo, emergió de nuevo el problema del grupo de Valverde en este inicio de campeonato: su irregularidad. En cualquier momento surge el error, la pifia, el fallo individual. De Lola, Jarque, Torrejón, Moisés, Chica o Riera. Da igual. El Espanyol pasa del acierto al error en una décima de segundo, De dominar al Valencia a concederle un córner. De cerrarse bien a perder el balón al borde del área de Kameni. Son demasiadas concesiones defensivas cuando el equipo posee una delantera desequilibrante, rápida, luchadora, peligrosa. Anoche Riera, Valdo, Luis García y Tamudo hicieron daño a un equipo lleno de internacionales. ¡Hasta Tamudo pudo marcar de taconazo (m. 49)!
El Espanyol notó el desgaste físico en la segunda parte --Chica se rompió en un cambio de ritmo (m. 68) circunstancia que aprovechó Joaquín para probar a Kameni--, surgió la falta táctica, las tarjetas amarillas y el sufrimiento. Valía cualquier recurso para cortar el juego valencianista. Era cuestión de esperar atrás, cerrar espacios y esperar algún contrataque, como en Sevilla. Anoche fue Luis García el que apareció de la nada y batió a Hildebrand (m. 80).