ESPANYOL - 1
ALMERÍA - 3
El Espanyol se despidió de la Liga con la misma inercia que ha marcado su periplo en la segunda vuelta. Ni siquiera en el último partido en Montjuïc y ante un Almería que no se jugaba nada, pudo revertir la situación el equipo blanquiazul. Todo lo contrario. El conjunto de Ernesto Valverde repitió los errores de los últimos duelos y prolongó su caída libre con otro partido nefasto (1-3).
Es difícil repetir una segunda vuelta tan triste, con siete derrotas en casa y ni una sola victoria en los 10 últimos choques. Dos meses han transcurrido desde el último triunfo ante el Mallorca. Es complicado experimentar una metamorfosis tan brutal en tan poco tiempo. Cuando el Espanyol visitó al Almería en la primera vuelta, estaba en puestos de Champions. Ayer cerró la Liga sin ningún aliciente, con una tortura de partido que ni siquiera sirvió para dar una alegría a la afición.
SIN REACCIÓN
La primera parte fue un martirio para todos los que decidieron subir a Montjuïc en un partido intrascendente. Quizá sea lo normal en dos equipos que no se jugaban nada, pero el camino del Espanyol en la segunda vuelta le obligaba a salir con más tensión.
El técnico había pedido a sus hombres que se tomaran el encuentro con seriedad. No quería pasar otra vez por el bochorno de las últimas actuaciones, pero el equipo no le hizo demasiado caso. El mensaje de Valverde cayó en el olvido y no hubo reacción. Sin chispa, sin ideas, sin recursos, fueron pasando los minutos entre el tedio de la afición.
Hace unos meses, cuando el equipo maravillaba por toda España, cuando el Espanyol ocupaba puestos de Champions, nadie hubiera imaginado una despedida tan fría. Pero el grupo cayó en un bache anímico del que no sabido recuperarse en ningún momento. Ayer Valverde introdujo una novedad táctica con la inclusión de Jarque en el pivote, junto a Ángel. Tampoco funcionó.
El Espanyol, lejos de reencontrarse consigo mismo, como había pedido Valverde, siguió desconectado, inmerso en ese agujero en el que resulta imposible ver la luz. En esa dinámica negativa, cualquier intento acaba en fracaso, cualquier error se magnifica sin solución.
El balance de la primera mitad lo dice todo: un tiro a puerta, en una inocente falta de Luis García (m. 27). Nada más. El Almería, mientras, controló el juego y buscó la portería con buen fútbol, siguiendo la filosofía de Unai Emery, un técnico metódico que puede acabar en el Valencia la próxima temporada.
Sin demasiado esfuerzo, el conjunto andaluz se fue acercando a la portería de Kameni. El meta camerunés evitó un tanto de Negredo con una gran intervención (m. 43), pero en la siguiente acción Felipe Melo dio la primera bofetada al aprovechar una falta al borde del área.
PASIVIDAD DEFENSIVA
La situación se complicó aún más tras el descanso. Crusat, el exjugador del Espanyol, marcó el 0-2 tras una pared con Negredo (m. 53). El extremo se coló sin problemas en el área aprovechando la indolencia de los centrales blanquiazules. El partido amenazaba con acabar con otra bronca de libro, pero esta vez hubo indiferencia.
Después de marcar dos goles en los últimos nueve partidos, no había muchos motivos para pensar en una reacción. Luis García redujo distancias de penalti (m. 58), pero no hubo más. El último gol de Paunovic, en un contragolpe (m. 90), reflejó a la perfección la imagen final del Espanyol, que acaba la Liga en peor posición que la temporada pasada.