EL PARTIDO DE EL MADRIGAL (publicado 12-5-2008)

El Villarreal vence a medio gas a un Espanyol fundido y sin ideas (2-0)



JUAN TERRATS
VILA-REAL

2 - VILLARREAL
0 - ESPANYOL

Lo peor que le puede suceder a un equipo es que quiera y no pueda, que busque el gol y no vea el camino, que quiera defenderse con orden y el rival encuentre una autopista en su sistema de contención. Esto le sucedió anoche al Espanyol, que nunca pudo seguir el ritmo de los locales. El Villarreal, de fiesta, ganó a medio gas al Espanyol, gustándose, disfrutando de su fútbol y de su clasificación. El Espanyol encadenó su novena jornada sin ganar, dijo adiós a la Intertoto y confirmó lo que ya sabe todo el mundo: que está fundido.
Cuando un entrenador pide a sus jugadores que lo den todo, que se acuerden del orgullo, de lo que una vez fueron y ya no son, de que tienen que acabar la competición con dignidad; cuando un entrenador toca la moral y otra cosa a sus jugadores es que ya no queda otra forma de reacción que rascar el alma a unos futbolistas que ya no creen en ellos mismos, ni en los sistemas, ni en las tácticas y solo están deseando que acabe el suplicio de esta segunda vuelta de la Liga.
Valverde aún esperaba una última reacción ante el Villarreal, el mejor equipo que le podía tocar al Espanyol en estas circunstancias tan amargas y decepcionantes. Era jugar contra el subcampeón de Liga, consistía en enfrentarse a aquel equipo que llegó a Montjuïc en aquella espectacular noche de Reyes y cayó con estruendo ante un Espanyol que disfrutaba de su fútbol y de una privilegiada posición en zona de Champions. Era cuestión de recordar dos, tres, cuatro jugadas ofensivas de aquella noche y recuperarlas para El Madrigal. ¿Respondería el equipo ante este aguijón del míster?
Esa terapia solo duró media horita. Lo que tardó el Villarreal en batir a Kameni. El conjunto blanquiazul ni siquiera aprovechó el hecho de que el Villarreal estuviera en fiestas por el patrón (San Pascual) y por el éxito deportivo de un conjunto modesto que quiere volver a reivindicarse en Europa. Eso sí, comenzó bien plantado en el campo con la idea de dar un paso adelante e ir en busca del gol, como hace unos meses cuando el Espanyol lucía sus mejores galas y ganaba.

SIN RECURSOS
El grupo de Valverde empujó y comenzó tuteando al Villarreal. Y buscó el gol, casi siempre por la banda de Coro y Zabaleta. Los primeros disparos fueron blanquiazules hasta que el cuadro castellonense se dio cuenta de la falta de recursos del Espanyol. Sin apenas presionar, jugando sin prisas, el Villarreal envió un balón al poste (Lacruz en propia puerta, m. 9) y Nihat ponía en aprietos a Kameni (m. 15).
Al cuarto de hora, Valverde tenía que dar una clase práctica a Lola de cómo sacar el balón en profundidad. Ahí radicó uno de los problemas pericos. La absoluta falta de verticalidad del pivote, que se recreó con el pase horizontal porque no confiaba en el pase largo. El equipo, una vez más, se escoró a la izquierda, hacia Chica. Zabaleta, renqueante toda la primera parte, y Coro apenas intervinieron tras lucirse en ataque.

ERROR DE JARQUE
El Villarreal fue a más y el Espanyol a menos. Javi Venta, un lateral que no había marcado en la Liga desde su llegada a club hace siete años, abrió el marcador a la media hora. Ahí se acabó la tensión blanquiazul. Ahí, con ese gol protestado por la defensa por posible falta de Senna a Lacruz, el equipo se rindió y permitió que la máquina amarilla hiciera disfrutar al respetable con acciones al primer toque. Anoche se enfrentaron un equipo, el subcampeón, suelto, fresco y confiado y otro conjunto, el Espanyol, alicaído, sin fuelle y atormentado por los malos resultados. El segundo gol local fue producto de la falta de confianza. Jarque perdió un balón y llegó el contragolpe, rápido, letal, precioso. Para encuadrar. Pires no falló en el remate final (m. 43).
La segunda parte pudo perfectamente ahorrarse por la abismal diferencia entre los dos equipos. El Villarreal se gustaba en cada acción mientras el Espanyol tenía que hacer un enorme gastó de facultades para lograr un córner o un disparo lejano. Al conjunto de Valverde no le va ni la cabeza ni las piernas. Que se acabe la Liga, por favor.