
MURCIA - 4
ESPANYOL - 0
El Espanyol volvió a convertirse ayer en el mejor amigo de los equipos desfavorecidos. Como viene siendo habitual en esta temporada, el equipo de Ernesto Valverde se durmió ante un modesto y salió malparado. Pero esta vez fue peor que de costumbre. El Espanyol más lamentable de la Liga sufrió la derrota más dura del campeonato ante un Murcia que resucitó cuando ya se veía en Segunda (4-0). La consecuencia fue inmediata y merecida: el equipo catalán sale de los puestos europeos.
Resulta difícil de explicar las caras tan distintas que muestra el bloque blanquiazul, tan capaz de plantar cara y superar a los grandes como de hundirse estrepitosamente ante un Murcia que había sumado un punto en 10 jornadas antes de medirse con los pericos. Ayer la Nueva Condomina acabó haciendo la ola mientras el Espanyol se inmolaba con un lamentable partido.
Es imposible hacerlo peor. Es complicado jugar con menos ganas, con más precipitación, con menos acierto. Nadie se salvó. Javier Clemente sumó su primera victoria ante un Espanyol desconocido, horrible, sin perdón. La primera parte ya fue un ejemplo perfecto de lo que no debe hacer un equipo que pretende hacer algo grande en la Liga. Y todo ello pese al regreso de Tamudo y Kameni, que permitió a Valverde utilizar su alineación tipo, exceptuando al lesionado De la Peña.
FRAGILIDAD DEFENSIVA
La cantinela tan repetida durante toda la semana volvía a tener sentido. El Espanyol empezó dormido. Frágil en defensa, sin ideas en el centro del campo y desaparecido en el ataque. El equipo local, mientras, demostró que necesitaba ganar para no despedirse de la élite antes de tiempo y Clemente acertó al dar la titularidad a Dani Aquino, un interior de 17 años que mostró detalles excelentes.
Pronto se vio que el Espanyol no tendría su día. La presión murciana, unida a la indolencia blanquiazul, llevaron el choque al terreno que más le convenía al conjunto rojillo. Sin profundidad en las bandas --Riera y Valdo estuvieron desaparecidos--, con Luis García muy disperso y Tamudo controlado, el equipo catalán se fundió al tiempo que su rival empezó a crear peligro con Iván Alonso como única referencia en el ataque. El delantero uruguayo le hizo la vida imposible a Jarque. Primero avisó con un cabezazo que paró Kameni (m. 24), después lanzó una volea fuera (m. 30) y, finalmente, provocó el penalti de Jarque en una jugada muy dudosa (m. 35).
El punta transformó la pena máxima, que castigó la dejadez blanquiazul. En el minuto 44 llegó el primer tiro a puerta del Espanyol, un inocente disparo de Ángel que reflejaba a la perfección lo que había sido el bloque de Valverde: un desastre, una caricatura del equipo que brilló en la primera vuelta.
HUMILLACIÓN FINAL
Los más optimistas estaban convencidos de que el Espanyol remontaría en la segunda mitad, como ocurrió en el anterior encuentro ante el Mallorca. Era difícil hacerlo peor, pero el equipo blanquiazul se superó. Otro despiste defensivo propició el segundo tanto de Iván Alonso, que se coló con una facilidad pasmosa entre los centrales para marcar de cabeza (m. 47).
Valverde no podía explicarse la imagen de su equipo. Esta vez ni siquiera hubo un atisbo de reacción. No funcionó nada. Desesperado ante la falta de argumentos de su equipo, el técnico dio entrada a Coro y al chaval Jordi Gómez, un centrocampista del filial que debutó con el primer equipo en pleno descalabro. El guión no se alteró y el Murcia, el segundo peor equipo de la Liga, siguió golpeando el corazón perico. Abel, de penalti (m. 62), y Richi (m. 85) completaron una humillación en toda regla que deja al Espanyol muy tocado antes de recibir al Racing en una final para entrar en la UEFA.