El partido de Montjuïc | publicado el 2-3-08

El Espanyol reacciona con un valioso
triunfo ante el Valencia (2-0)



Coro abraza a Luis García tras marcar de penalti, anoche en Montjuïc. FOTO: K. DEL OLMO
RAÚL PANIAGUA
BARCELONA

ESPANYOL - 2
VALENCIA - 0

El Espanyol cerró ayer la crisis de la mejor forma posible. Con un juego vistoso y eficaz, el equipo de Ernesto Valverde recuperó las buenas sensaciones de la primera vuelta y doblegó a un Valencia sin argumentos ofensivos (2-0). El optimismo y el buen rollo vuelven a Montjuïc. El Espanyol es quinto, supera al Sevilla y sigue soñando con la Champions.

El bache blanquiazul no era normal. Después de seis derrotas en las siete últimas jornadas y tres fracasos consecutivos en Montjuïc, el conjunto blanquiazul necesitaba reaccionar. El equipo debía volver a los orígenes y recuperar las señas de identidad que le llevaron a encadenar 14 jornadas sin perder. Valverde había concienciado a sus jugadores durante la semana con tres consignas básicas: concentración desde el primer minuto, solidez defensiva y eficacia en el ataque. Esas tres claves debían guiar el juego perico ante un rival en forma y en línea ascendente.

EXCELENTE INICIO
Los esfuerzos del técnico se reflejaron en el campo. Después de dos meses de desgracias diversas, el Espanyol recuperó su defensa ideal (Jarque y Torrejón como centrales, y Zabaleta y David García en las bandas). A partir de ahí, todo fue más fácil. Esta vez no hubo despistes. La zaga no se derritió y el ataque carburó como en las mejores ocasiones. Con dinamismo, con velocidad, con buen entendimiento entre todas las piezas. Y todo ello desde el inicio. El equipo salió dispuesto a acabar con cualquier atisbo de crisis y encontró el premio pronto. Luis García aprovechó un cabezazo de Jonathan para colarse entre la defensa y anticiparse a Hildebrand (m. 3).

El delantero asturiano, que había sido el protagonista de la semana por un encontronazo con Valverde, se reivindicó de la mejor forma posible. El punta, un ejemplo de entrega y tesón en cada encuentro, rompió el maleficio que había perseguido al Espanyol en las últimas jornadas. En esta ocasión, no fue el equipo catalán el que encajó un gol en el inicio. Se intercambiaron los papeles y el Espanyol tomó ventaja.

Pese al gol, el cuadro catalán no se relajó y siguió firme. Incluso pudo ampliar su ventaja con un buen disparo de Riera (m. 7) y una acción de Jonathan, que no superó al meta germano (m. 26). El canterano recuperó la titularidad en detrimento de Ewerthon y estuvo muy acertado.

El Valencia, mientras, repitió el mismo equipo que tuvo contra las cuerdas al Barça en el Camp Nou. Con el mismo planteamiento, basado en el rigor defensivo, la creación de Ever Banega y las irrupciones de Villa y Silva, Tintín intentó conquistar Montjuïc, pero se encontró con el gol de Luis García, que provocó serias grietas en la muralla. Aquello que se le resistió al Barça hasta el tiempo añadido, lo encontró el Espanyol por la vía rápida.

DE LA PEÑA, LESIONADO
Un tiro lejano de Villa (m. 29) y un zurdazo de Silva (m. 34) fueron las únicas ocasiones del Valencia. Todo parecía bajo control cuando Iván de la Peña se tuvo que retirar lesionado (m. 35). El centrocampista cántabro, que había empezado el partido muy enchufado, sufrió una rotura muscular que le mantendrá de baja dos semanas.

Pero ayer era el día de la reacción y nada iba a alterar esa misión. El Espanyol volvió a salir como un cañón tras el descanso y amplió la ventaja con un penalti transformado por Luis García (m. 51) tras un excelente contragolpe llevado por Jonathan y Valdo, que fue derribado por Silva. Koeman movió el banquillo en busca de la reacción, pero el Espanyol siguió muy serio y concentrado ante un rival muy duro que acabó con 10 por la expulsión de Maduro. Los pericos vuelven a sonreír y el próximo sábado espera el Madrid en el posible regreso del capitán Tamudo.