El partido de montjuïc | publicado el 17-2-08

El Espanyol prolonga su mala racha ante un Sevilla eficaz (2-4)



DE LA PEÑA Y MARESCA LUCHAN POR UN BALÓN EN PRESENCIA DE ESCUDÉ. FOTO: afp / josÉ lago
RAÚL PANIAGUA
BARCELONA

ESPANYOL - 2
SEVILLA - 4

El Espanyol confirmó ayer que se encuentra en un bache preocupante. El equipo blanquiazul sufrió ante el Sevilla (2-4) el tercer batacazo consecutivo en Montjuïc y la quinta derrota en los seis últimos partidos. La desgracia se volvió a cebar en los pericos, que encajaron dos tantos en los 10 primeros minutos y se quedaron con uno menos cuando acariciaban el empate en la segunda mitad. La fragilidad defensiva de los locales y la eficacia sevillista acabaron decantando un partido crucial en la lucha por los puestos europeos.

Al margen de la frialdad de los números, el pulso de ayer dejó también unas conclusiones evidentes. El Espanyol ha perdido la consistencia del primer tramo de la Liga. Conserva pegada en el ataque, pero los despistes en la zona trasera le impiden progresar adecuadamente. Y esas lagunas ante un equipo con la calidad del Sevilla, con auténticos puñales en las bandas (Navas y Capel) y un dúo atacante de lujo (Luis Fabiano y Kanouté) se pagan muy caras.

CLEMENTE, LAMENTABLE
Era el partido ideal para dar un golpe de autoridad y distanciar a un rival directo. Pero ocurrió lo contrario. El Sevilla ganó en Montjuïc e incluso recuperó el golaveraje (el Espanyol venció 2-3 en el Pizjuán). Peor imposible. El regreso de Kameni a la portería titular debía aportar seguridad a una defensa demasiado titubeante en las últimas jornadas. Pero la baja de Torrejón --unida a la de Lacruz-- hacia presagiar ciertos agobios. Esa situación se agravó con la titularidad de Clemente Rodríguez. El lateral hizo un partido lamentable. Horrible. Con balón y sin él, se convirtió en el mejor amigo del Sevilla, que aprovechó muy bien los regalos.

Conscientes de la importancia del encuentro, los jugadores blanquiazules formaron una piña antes del pitido inicial. El público aplaudió ese gesto, que denotaba el compromiso necesario para afrontar un duelo clave. Y la verdad es que el Espanyol salió muy enchufado. Luis García tuvo la primera ocasión tras un buen pase de Valdo, pero Palop desvió su tiro y el posterior remate de Riera (m. 3). A continuación, Ewerthon también estuvo a punto de marcar de cabeza en un córner.

La inercia parecía positiva, pero todo se torció en cuatro minutos nefastos. Una vez más, la defensa blanquiazul se despistó de forma incomprensible. En su primera llegada, el Sevilla asestó un golpe letal. Kanouté le ganó la espalda a Clemente y centró a Luis Fabiano, que marcó el 0-1 (m. 6). Poco después, se intercambiaron los papeles. El brasileño se coló entre los dos centrales y cedió al maliense, que no falló (m. 10).

Pese al lastre de Clemente, silbado por la afición, y el increíble acierto del Sevilla, el Espanyol no desfalleció. De la Peña apretó y el equipo se encomendó al corazón de Luis García, que marcó (m. 41). El panorama cambiaba y el empate estuvo cerca de llegar en un cabezazo de Ewerthon antes del descanso.

EXPULSIÓN DE ZABALETA
Valverde dejó fuera a Clemente en el descanso y dio entrada a Chica en la decisión más aplaudida de la noche. A base de empuje y ganas, el equipo catalán acorraló al Sevilla, pero no tuvo fortuna. Moisés (m. 51) y De la Peña, en un lanzamiento de córner (m. 58), acariciaron el 2-2, pero la desgracia volvió a cebarse en los pericos. En una repetición del guión de la final de Glasgow, el equipo se quedó con 10 por la expulsión de Zabaleta por doble amarilla (m. 64).

Ahí se rompió el partido. Poulsen, con un gol de rebote, hurgó en la herida de los locales, que devolvieron el golpe gracias a Coro. No sirvió de nada. Capel acabó de decidir un pulso sin orden ni concierto que prolonga el bache del Espanyol.