
GETAFE - 0
ESPANYOL - 1
Después de tres derrotas consecutivas, el Espanyol volvió a ganar. Con más sacrificio que juego, el equipo blanquiazul pudo abandonar la inercia negativa que le acompañaba en esta segunda vuelta. Ganó y de paso recuperó un puesto en la Liga de Campeones, lo que debería serenarle y animarle a recuperar viejas virtudes. Jonathan fue el autor del único tanto de un partido que el conjunto catalán acabó con la lengua fuera, sometido a un intenso acoso por parte del Getafe (0-1).
Los reajustes de Ernesto Valverde para buscar una reacción inaplazable pasaron por la inclusión en la formación inicial de De la Peña y Rufete. Más esperado lo del primero que lo del segundo, que se había estrenado como titular en la Copa del Rey pero no en la Liga. El gran sacrificado fue Riera, que dejó su sitio por la banda izquierda a Valdo. Dichas novedades resultaron decisivas para que el conjunto blanquiazul se reencontrara con un triunfo que no saboreaba desde el año pasado.
INSEGURIDAD INICIAL
En la primera ocasión en que el Espanyol pudo armar un contrataque, se dejó ver el cántabro para clarificar las cosas. Abrió a la derecha, apareció Rufete para pasar de primeras a la espalda de Cata Díaz y allí estuvo Jonathan para sorprender a Abbondanzieri con un remate a bocajarro (m. 17). Un contragolpe de libro con el que el conjunto catalán disipó de un plumazo la inseguridad con la que echó a andar en un choque muy temido por el buen momento de un rival en alza de la mano de Michael Laudrup. El tanto blanquiazul rompió la dinámica positiva que había encontrado el Getafe para tomar el mando del choque, pese a echar de menos al sancionado Granero, un jugador clave para que los madrileños hayan vuelto al camino por el que han transitado en las últimas temporadas.
Con ventaja en el marcador, el Espanyol disfrutó de la comodidad soñada para volver a explotar el factor sorpresa. Volvió a aparecer De la Peña para abrir esta vez a la izquierda, por donde entró Valdo para lanzar un duro disparo que Abbondanzieri desvió lo justo para mandar el balón al larguero. Minutos después fue Licht quien evitó en última instancia que Rufete marcase el segundo después de otra gran combinación entre Valdo, Jonathan y Luis García. Una sucesión de oportunidades a la que el Getafe sólo pudo responder antes del descanso con un tiro desviado de Albín y un cabezazo alto de Manu del Moral.
El agrupamiento defensivo blanquiazul resultó una sucesión de barreras infranqueables para el Getafe. El trabajo de Moisés, que también volvía al equipo titular, resultó impecable en ese aspecto. Mediado el segundo tiempo, Valverde dio entrada a otro mediocentro, Ángel, en lugar de Jonathan, con lo que Luis García se quedó solo arriba.
TENSIÓN CRECIENTE
Un blindaje que no evitó que la zaga blanquiazul no tardara en sufrir su primer desajuste grave. La madera evitó el empate después de una buena jugada de Pablo Hernández y un apurado despeje de Casilla. El aumento de la tensión y el movimiento a su alrededor influyó negativamente en el portero del Espanyol. Los nervios le jugaron una mala pasada y a punto estuvo de ser sorprendido por un cabezazo lejano de Braulio, que volvió a llevar la pelota al larguero ayudado por las dudas del portero. Desgastado De la Peña, el Espanyol no volvió a acercarse con peligro al área getafense ni con la ayuda de Riera, pero aguantó como pudo el acoso a que se vio sometido por un rival al que le faltó claridad en los metros finales. Y el árbitro no vio un penalti de Zabaleta a Braulio.