
ESPANYOL -1
BETIS - 2
El Espanyol está rompiendo todas las estadísticas. A la racha positiva de 14 partidos sin ganar, se añade ahora un decepcionante inicio de la segunda vuelta con tres derrotas consecutivas, primera vez que sucede con Ernesto Valverde en el banquillo perico. Es cierto que la derrota de ayer fue injusta por las ocasiones creadas, pero también es cierto que el equipo no supo imponer el ritmo más conveniente para evitar la derrota en el minuto 90. A pesar de este jarro de agua fría, lo mejor de todo es que el Espanyol sigue en puestos de UEFA a un punto de la Champions. Lo que ocurre es que la plantilla está obligada a recuperar el pulso en la Liga con un buen resultado en Getafe el próximo domingo.
El Espanyol jugó con intensidad en el inicio del partido. Dio la sensación de que el equipo no notaba las ausencias, esa columna vertebral que había dirigido al Espanyol a la Champions en la primera vuelta. Sin Tamudo, Kameni, Jarque y Moisés, el equipo encerró al Betis en unos primeros 10 minutos de juego vertical, ofensivo y vistoso. Solo falló la finalización. En 10 minutos, el equipo de Valverde creó siete ocasiones de gol. Desde un disparo de Valdo ante Ricardo (m. 2) a una preciosa vaselina de Jonathan (m. 7,) o un libre directo de Luis García (m. 9). El Betis solo sacaba el balón a la desesperada hasta que se sacó de encima esa presión inicial perica.
MUCHAS INTERMITENCIAS
Llegó entonces un duelo táctico, en el que el Espanyol cedió terreno y ya no llegó con tanta claridad al área visitante y, en cambio, el debutante Casilla intervino con cierta asiduidad. El problema blanquiazul surgió con las intermitencias de varios jugadores. Fueron uno minutos de ausencias y presencias (Riera, Valdo, Ángel). De crear una ocasión de peligro a recibir el primer gol en el mismo minuto (Rivera, m. 45).
Durante la pasada semana, Valverde se había referido al primer gol del Valladolid. Aquel gol de Llorente que batió a Lafuente en siete segundos, récord de la Liga. El técnico afirmó que prefería recibir ese gol a los siete segundos del inicio que a siete segundos del final. Ayer lo pudo comprobar en carne propia. El conjunto verdiblanco se adelantó en el minuto 45 y finiquitó el partido con otro gol en el minuto 90.
UN EQUIPO PARTIDO
El Espanyol salió con fuerzas renovadas en la segunda mitad y Luis García empató pronto en un libre directo (m. 51). Por unos instantes pareció que los blanquiazules controlarían el partido. Pero fue un espejismo porque el encuentro derivó en un duelo sin dueño, de ida y vuelta. El Espanyol se partió: cinco atrás y cinco arriba, únicamente pensando en el gol. Por eso, el Espanyol pudo ganar, especialmente con un disparo al larguero de Coro (m. 85). Lo que ocurrió es que el Betis protagonizaba una ocasión de peligro tras cada acción ofensiva de los locales. Edu ya avisó en el minuto 85 y marcó en el minuto 90 en el descontrol catalán. Ayer, al Espanyol se le fue la cabeza durante muchos minutos. Y lo pagó con otra derrota, la tercera consecutiva. Para reflexionar.