
VALLADOLID - 2
ESPANYOL - 1
El Espanyol se ha quedado seco. Se cayó de la nube en Almería, se estrelló en la Copa en Montjuïc y no se levantó de la siesta para ir al Nuevo Zorrilla, donde sabía que le esperaba un rival enchufadísimo, de esos que no perdonan el más mínimo descuido y que cuenta además con un goleador en vena como Joseba Llorente. El equipo blanquiazul saltó al césped embotado y se encontró con un gol en contra a los ocho segundos, preludio de otra actuación desastrosa que le costó su segunda derrota consecutiva en la Liga después de haber encadenado 14 jornadas sin perder. Un profundo socavón se ha abierto en la marcha del cuadro catalán, al que los aires de la zona de Liga de Campeones no le han sentado nada bien.
A la primera se desmoronó la defensa blanquiazul, en la que la ausencia de Jarque pesa como una losa. Fue echar a rodar el balón y caer como pardillos en el amago de Víctor. El delantero del Valladolid hizo como que iba a ceder atrás la pelota pero acabó lanzando hacia el área catalana, donde Torrejón y Lacruz comentaban a esas horas la sorprendente bonanza del tiempo a estas alturas del año en la capital castellana. Llorente, que sí tenía claro a qué había salido, recogió el balón con comodidad y lo clavó en la red por encima de Lafuente.
SIN INICIATIVA
El gol más rápido de la Liga no acabó de despertar al Espanyol, que pudo verse con dos goles en contra apenas dos minutos después. Lafuente atajó esta vez el disparo de Llorente, pero sus compañeros siguieron tan desubicados como en el primer instante. No importó que el Valladolid bajara el ritmo y que diera un paso atrás. El Espanyol no hizo nada durante todo el primer tiempo para reencontrarse con la inercia positiva que reclama Ernesto Valverde. Falto de iniciativa y huérfano de la mentalidad necesaria para invertir la tendencia del partido, el cuadro blanquiazul deambuló sin rumbo, incapaz de hacer llegar algún balón potable a Tamudo o Luis García.
UN DISPARO EN 45 MINUTOS
Lo peor fue que la defensa volvió a mostrarse tan blanda y contemplativa como en la primera jugada del partido. Un centro de Marcos desde casi el círculo central llevó la pelota a pies de Víctor dentro del área, el atacante no controló bien y la recogió sin que nadie le estorbase Llorente, que batió a Lafuente con un disparo cruzado (m. 35). Semana gloriosa la del exjugador de la Real Sociedad, que ha sumado nada menos que seis tantos en los últimos tres encuentros que ha disputado (tres al Recre, uno al Atlético en Copa y los dos de ayer). Dos veces había hecho diana el Valladolid en tres lanzamientos a puerta, una estadística a la que no pudo acercarse el Espanyol porque su primer tiro entre los tres palos no llegó hasta el minuto 45, y no supuso ningún problema para Lafuente.
La segunda parte fue otra cosa. Por fin apareció Tamudo, pero perdonó lo que no acostumbra al cabecear a las manos del portero un buen servicio de Zabaleta. Más acertado estuvo Torrejón para aprovechar el balón medido de Luis García en el lanzamiento de una falta (m. 58). El internacional se había colocado en la banda derecha y por allí amenazó el Espanyol con dar la vuelta al choque, pero otra laguna defensiva dejó a Llorente en condiciones de matar el encuentro. Casilla, sustituto del lesionado Lafuente tres minutos después del descanso, lo evitó con una falta al borde del área en la que los locales pidieron la expulsión. Al final, Moisés y Torrejón tuvieron en sus cabezas el empate. Marcos sacó bajo los palos el primer remate y el balón se fue alto en el segundo y último.