
ALMERÍA - 1
ESPANYOL - 0
Se acabó la racha del Espanyol. El Almería, el club más modesto de la Liga, el equipo con el presupuesto más bajo, fue el encargado de poner fin a una marca de 17 partidos sin perder (14 de Liga y 3 de Copa). El conjunto de Ernesto Valverde ofreció una penosa imagen en la ciudad andaluza. En una actuación habitual en un club grande ante un pequeño, el Espanyol se confió, se dejó llevar y se llevó una derrota merecida. El cuadro blanquiazul sigue en puestos de Champions, pero recibió un toque de atención. Si se quiere aspirar a algo importante, no se pueden repetir partidos como el de ayer.
El técnico ya lo había avisado. Temía que su equipo desconectara por la debilidad del rival, ese tipo de equipos que se le suelen atragantar a un Espanyol capaz de agigantarse ante oponentes como Barça, Madrid y Sevilla pero también de empequeñecerse hasta desaparecer frente a clubs con los que luchaba por evitar el descenso no hace mucho.
DESCONEXIÓN INCOMPRENSIBLE
El Almería parecía el rival propicio para prolongar la racha triunfal con otra exhibición como la del partido ante el Villarreal. Pero en este Liga nadie regala nada y desde el primer minuto se vio que el conjunto andaluz pondría en apuros al Espanyol. A los pocos segundos Lafuente ya tuvo que intervenir en un despeje de Torrejón que rebotó en Negredo. Era solo un presagio del colapso.
Con la baja de De la Peña por lesión, al equipo catalán le costó muchísimo sacar el balón. No había conexión entre líneas y la pelota no llegaba arriba. El tridente formado por Riera, Luis García y Tamudo no funcionaba y esa era la peor noticia. Un disparo de Luis García desde la frontal del área fue la única ocasión del Espanyol en el primer tiempo. Diego Alves despejó con los pies y ahí se acabó el juego ofensivo del Espanyol. Desconexión total. Cortocircuito mayúsculo. Incomprensible.
LAFUENTE, BIEN
El exblanquiazul Crusat disparó fuera en el minuto 15 tras una gran jugada entre Melo y Negredo. La avalancha local era evidente y el árbitro anuló un gol a Negredo por controlar el balón con la mano (m. 27). Después llegó el turno de Felipe Melo, el mejor jugador blanquirrojo. El centrocampista brasileño, auténtico motor de su equipo, tuvo el gol en dos acciones (m. 29 y 30), pero Lafuente estuvo muy acertado en su primer partido de titular en la Liga por la marcha de Kameni a la Copa de África.
Fue casi un milagro que el Espanyol llegara con vida al descanso. En la segunda parte el Almería atacaba en la portería del fondo sur, donde solo había logrado uno de sus 15 goles en toda la Liga. Desde el 21 de octubre no marcaba allí. Ese maleficio parecía el mejor aliado para un Espanyol sin ideas. Tamudo envió un zurdazo fuera en la única acción destacable del capitán en su partido 300 de Liga con el Espanyol (m. 49).
Crusat se convirtió en el mejor amigo perico al errar dos ocasiones, la segunda solo ante Lafuente, que sacó una mano inverosímil. Valverde estaba desesperado. No funcionaba nada. Para evitar males mayores, dio entrada a Lola y Clemente por David García y Ángel, que tenían tarjeta. No quería riesgos. Si no se podía ganar, mejor no perder.
KALU UCHE DECIDE
Pero la suerte tarde o temprano se acaba. Era imposible sacar algo positivo con una imagen tan lamentable. Viendo el rendimiento del Espanyol y la escasa pegada del Almería solo había dos desenlaces posibles: o se producía un gol a balón parado o el partido acababa como empezó. Y ocurrió lo primero. En una jugada de estrategia, gestada en el laboratorio de un preparador estudioso como Unai Emery, el Almería encontró su premio, la justa recompensa. Bruno sacó una falta, Negredo tocó y Kalu Uche envió el balón a la red (m. 87). Ahí acabó el maleficio del Almería y la racha blanquiazul. El rival más modesto cerró una marca gloriosa que debe ser el mejor aval para seguir confiando en este Espanyol.