1 - ESPANYOL
0 - LEVANTE
El Espanyol está provisionalmente en territorio Champions después del deslucido triunfo ante el Levante (1-0). Un solitario gol de Jarque sirvió para que el club catalán igualara la racha histórica de 12 partidos sin perder. El conjunto de Valverde solo jugó bien en los primeros 20 minutos. Luego encadenó una serie de errores individuales y colectivos que permitió al colista salir airoso de un gélido estadio olímpico. El Espanyol ganó, pero su juego fue pésimo, malo, vulgar y hasta feo. El Levante no empató por su nula calidad futbolística. Por eso es el colista.
Ernesto Valverde, el técnico del Espanyol había avisado a sus jugadores de las últimas estadísticas de su equipo cuando se enfrenta a rivales teóricamente más débiles. Valverde se acordó del varapalo ante el Nàstic, en la primera vuelta y en la segunda, de la pasada temporada y de la eliminación copera ante un Rayo Vallecano de Segunda División B. Anoche llegaba el Levante, el colista de la Liga, un equipo que no había logrado ni un solo punto en sus siete desplazamientos, un vestuario lastrado por el mal juego, la desilusión de los resultados y los problemas económicos de un club que parece ir a la deriva. Pues bien, el técnico blanquiazul recelaba del equipo valenciano y esperaba que sus jugadores supieran jugar ante un rival que iba a colocar a 10 jugadores delante de Storari.
El Espanyol salió caliente y con ritmo en un estadio con las gradas vacías y un ambiente gélido. No era el mejor día para jugar al fútbol, pero el equipo catalán debía ganar al colista y sumar otros tres puntos para mantener las expectativas europeas. En teoría, eran tres puntos para seguir soñando en puestos de Champions. Pero había que marcar a un rival ultradefensivo.
Esa era la misión: jugar con paciencia y marcar pronto. Y el Espanyol logró el gol al inicio del partido. Jarque, que no marcaba en Liga desde hacía más de un año, superó a Storari al aprovechar un rechace del portero a un cabezazo suyo (m. 8). Era lo mejor que le podía pasar al conjunto blanquiazul: marcar en su primer disparo. A partir de este instante el grupo de Valverde debía jugar con cabeza, con intensidad, con presión, con ganas, en busca del segundo gol. El Levante demostró en pocos minutos el por qué de su angustiosa situación en la Liga.
El problema es que el Espanyol se contagió del mal juego visitante después de unos 20 primeros minutos prometedores en los que todos los jugadores habían jugado al máximo. Coro se mostró peligroso de media punta, su posición; Valdo se adueñó de la banda derecha, y Zabaleta se convertía en la clave ofensiva de los locales para abrir el muro levantinista. Y Moisés y Ángel ponían orden en la zona ancha.
Pero el Espanyol no fue a más. Comenzó a flojear, a fallar muchos pases, a dejar vivo a un Levante malo, muy flojo, que incluso estuvo a punto de asustar a los pericos por culpa de fallos e indecisiones de los jugadores de Valverde, que pronto comenzó a preocuparse por el juego de su plantilla. De la preocupación pasó al enfado en pocos minutos. El Espanyol no ofrecía juego, ni ocasiones de gol, pero sus defensas intervenían con más asiduidad. Resulta que el Espanyol solo creó dos ocasiones de gol en 45 minutos ante el colista. Malo.
REAPARECE DE LA PEÑA
En teoría, al Espanyol tendría que haberle ido bien el descanso, para aclarar ideas y mejorar el rendimiento. Pero el equipo mantuvo su escaso nivel de juego en la segunda mitad. Regresó De la Peña tras su segunda lesión de la temporada, pero el centrocampista no elevó el nivel del equipo. Alguna aparición de Tamudo y el buen rendimiento de los defensas fue lo mejor de una segunda mitad para olvidar. El conjunto blanquiazul no mantuvo el balón, se dejó llevar por el rival y al final perdió tiempo ante la estéril presión visitante.
El Espanyol lleva ya 12 jornadas sin perder, se ha colocado en una plaza de Champions y ha sumado 30 puntos, pero su juego no es el esperado. El Espanyol ganó sin brillo un partido para olvidar. Y pronto, porque ahora espera el Atlético.