El partido de La Romareda | Otra jornada sin perder (publicado el 11-12-07)

Un empate que duele (3-3)



Paredes y Luis García saltan a por un balón, ayer en Zaragoza. FOTO: EFE / JAVIER CEBOLLADA.
JUAN TERRATS
ZARAGOZA

3 - ZARAGOZA
3 - ESPANYOL

El Espanyol marcó tres goles en La Romareda y no fue capaz de ganar. Esta es la simple lectura de lo que sucedió ayer en Zaragoza. El conjunto blanquiazul sigue sin perder, Tamudo marcó su gol 120 y el 3.200 del equipo en la Liga, el bloque se ha convertido en el máximo goleador de la Liga en campo contrario con estos tres tantos... Bien, son estadísticas preciosas y dignas de resaltar. Vale, ¡que sigan engordando estas estadísticas! Pero la historia de ayer es otra: ¿Cómo es posible empatar un partido cuando en la segunda parte ganas 1-3 contra un equipo que juega con 10 y tiene en contra a su público? "Esto es un juego", comentó Valverde, que se mordió la lengua en la rueda de prensa.

Un equipo grande nunca hubiera empatado tras marcar tres goles. El palo fue duro porque el vestuario quería terminar en puestos de Champions y el Zaragoza desbarató la ilusión de los catalanes en los últimos cinco minutos después de que la delantera perica no supiera rematar el partido en la segunda mitad. El Espanyol demostró en La Romareda que es un equipo ambicioso y desequilibrado. Es mortal de mediocampo para arriba y sufre más de la cuenta atrás cuando el rival aprieta.

GOL DE MILITO
Que al Espanyol le marquen un gol al inicio de los partidos ya se va convirtiendo en una costumbre en esta sorprendente Liga. Da igual que sea en casa o fuera, pero el rival ve puerta con una pasmosa facilidad. Da igual que juegue Jarque, Lacruz o Torrejón, el asunto es que el conjunto de Valverde concede muchas facilidades al rival en los inicios de los partidos.

Primero se hablaba de las faltas, de las acciones a balón parado. Superada esta primera crisis defensiva, el conjunto blanquiazul se despista en acciones individuales. Otras veces, muchas veces, años atrás, esos goles tempraneros eran los que sentenciaban el partido y los puntos caían del lado del rival. El equipo que marcaba primero tenía las de ganar porque el Espanyol no era capaz de superar el varapalo. Esto ha cambiado esta temporada. Los jugadores, el técnico, el palco, y los aficionados intuyen que ese gol en contra solo hace que achucharles más. Existe una total confianza en el juego catalán.

RÁPIDA RESPUESTA
Ayer sucedió lo mismo de casi siempre: gol de Diego Milito en el primer disparo a puerta (m. 5) y luego la brutal respuesta del Espanyol en unos 10 minutos letales, de fútbol vertical, de contrataques vertiginosos, de golazos de libro, de acciones individuales dignos de videoteca. La delantera blanquiazul respondió al gol aragonés con tres tantos, sí, tres goles de bandera.

Tamudo, Valdo y Zabaleta rompieron al Zaragoza en 10 minutos de fútbol espectacular y efectivo. Con este sorprendente 1-3 en un cuarto de hora ante un Zaragoza roto, era impensable que el Espanyol pudiera conceder aire al rival. Al menos, un equipo de los grandes que lucha cada año por entrar en Europa jamás hubiera permitido que el contrario se rehiciera. El Espanyol, sí.