EL PARTIDO DE MONTJUÏC | La jornada de Liga (publicado el 2-11-07)

El Espanyol se atasca y empata ante un Murcia muy ordenado (0-0)



Tamudo trata sin éxito de rematar ante la portería de Notario, anoche en Montjuïc. Foto: ALBERT BERTRAN.
RAÚL PANIAGUA
BARCELONA

El Espanyol volvió a tropezar con la misma piedra. Una vez más, el equipo blanquiazul se atascó ante un rival modesto que cortó todas las vías de creación de los pericos. El Murcia, un conjunto muy bien trabajado tácticamente, vino a Montjuïc a por un punto y consiguió su objetivo (0-0). El Espanyol, que soñaba con prolongar su estado de éxtasis, se atascó. No funcionó nada.
Las virtudes que han llevado al cuadro catalán a codearse con los grandes no aparecieron anoche. No hubo ni rastro del equipo que maravilló ante el Madrid, Sevilla y Valencia. Desapareció el juego por las bandas y se esfumó el buen fútbol. El Murcia supo frenar a Riera y la conexión entre Luis García y Tamudo también se desactivó. Apenas hubo ocasiones, y así es difícil marcar.

DE LA PEÑA, TITULAR
Ni siquiera el regreso de Iván de la Peña a la titularidad después de cinco meses pudo cambiar el rumbo. El pulso se presentaba para el Espanyol como la ocasión perfecta para consolidarse en la zona noble de la Liga, en ese manojo de equipos que pelearán hasta el final por los puestos europeos. Tras cinco jornadas sin caer y varias victorias muy brillantes, tocaba refrendar el éxito ante un rival mucho más sencillo, un recién ascendido como el Murcia que vino a Montjuïc con un clarísimo objetivo: mantener la portería a cero. Y así transcurrió el choque, como esperaba todo el mundo, empezando por Ernesto Valverde. El técnico había avisado de la dureza del Murcia. Con una defensa sin contemplaciones y un doble pivote formado por Pablo García y Movilla, el muro estaba servido. Quizá, por ello, el técnico echó mano de lo Pelat, pero su voluntad tampoco sirvió para romper la telaraña tejida por Lucas Alcaraz.
El guión se mantuvo conforme lo previsto. El Murcia regaló el balón al Espanyol y se limitó a presionar y a amontonar hombres en el centro del campo. Con calma, sin concesiones. Un inocente disparo de Goitom (m. 43) fue su único tiro entre los tres palos en la primera parte. El equipo blanquiazul, mientras, tuvo cerca el gol con una doble ocasión de Valdo y Tamudo (m. 5) y un remate forzado del capitán (m. 19), que fue sometido a una vigilancia impresionante. Los otros dos internacionales, Riera y Luis García entraron en juego sin acierto. El mallorquín fue frenado con buenas ayudas en defensa y el asturiano cayó una y otra vez en la trampa del fuera de juego.

LARGUERO DE CHICA
Si el Espanyol quería conseguir su objetivo debía reaccionar. Un remate al larguero de Chica (m. 47) parecía un buen presagio, pero el partido continuó sin novedad en el frente. El Murcia, incluso, estuvo a punto de marcar con un cabezazo que sacó Zabaleta en la línea (m. 53). ¿Qué ocurría? ¿Cómo era posible que el Espanyol no fuera capaz de batir al Murcia 12 días después de tumbar al Madrid? Una vez más, los equipos modestos ponían de manifiesto las carencias del bloque perico, que ya sufrió mucho para doblegar al Deportivo y al Getafe en casa, y que fue superado por el Recreativo y el Valladolid.
Las 14.000 personas que fueron a Montjuïc, pese a la hora y el día del partido, en pleno puente de Todos los Santos, intentaron aupar al equipo. El último cuarto de hora debía ser un acoso y derribo constante, pero nunca hubo esa sensación. Valverde colocó a Jonathan por Valdo en busca de más pólvora. También entraron Lola y Coro, pero no hubo manera. El Espanyol suma seis jornadas sin perder, pero ayer dio un paso atrás. El domingo, en Santander, otra prueba ante un modesto.