Primer partido de Liga y primera bofetada en Montjuïc. Como el año pasado ante el Nàstic, como en el 2005 contra el Getafe, el Espanyol volvió a naufragar ante un recién ascendido, el Valladolid, que se llevó un triunfo merecido (0-1). El equipo de Ernesto Valverde, sin De la Peña y Tamudo, fue una sombra del bloque que maravilló en la UEFA la pasada temporada, y sufrió un revolcón que debe servir de lección.
El técnico lo había dejado claro durante toda la semana. Valverde, que tampoco ha ganado nunca en un debut en la Liga, quería quebrar todas las estadísticas, pero no fue posible. Sus avisos no surtieron efecto y la imagen del Espanyol fue muy pobre. Con Tamudo lesionado y Pandiani en Osasuna, el equipo no tiene un rematador. Valdo y Luis García se alternaron sin acierto en esa posición, mientras que Jonathan solo jugó 15 minutos. Si el partido de ayer debía servir para cerrar el debate del ataque, la conclusión es clara: el Espanyol necesita fichar un recambio de garantías para Tamudo.
Valverde sorprendió con la titularidad de Chica en detrimento de Clemente Rodríguez, uno de los fichajes. Otros dos refuerzos, Lola Smiljanic y Valdo, sí fueron titulares, favorecidos por las lesiones de De la Peña y Tamudo. ¡Cuánto echa de menos el Espanyol a sus dos astros! Sin el cántabro, al equipo le falta frescura, las conexiones no existen y el cortocircuito es constante. Sin el colomense, los rivales viven en la gloria, liberados del agobio que siempre supone el capitán blanquiazul.
JUEGO ESPESO
La primera mitad fue para olvidar. Los pericos nunca encontraron el camino correcto. Cualquier combinación resultaba errónea y solo Riera se mostraba incisivo en un ataque demasiado espeso. Las mejores acciones surgieron siempre de las botas del interior izquierdo, pero sus centros no encontraron rematador en Valdo (m. 7 y 33). El exjugador de Osasuna, en cambio, sí buscó el gol en una buena individual que despejó Butelle (m. 31). Ese fue el bagaje del Espanyol en el primer tiempo ante un rival valiente y ordenado, fundamentado en una buena mezcla de veteranos del Vietnam, como García Calvo, Marcos --lleva 13 temporadas consecutivas en Pucela-- y Vivar Dorado, y jóvenes eficaces, como el central Rafa y el extremo Sisi.
Mientras el bloque local se mostraba frío e incómodo, los pucelanos controlaron más el balón, con Vivar Dorado como jefe de operaciones y Kome de enganche con Llorente. El disparo lejano fue la mejor arma del conjunto violeta, que topó con un acertado Kameni en los tiros de Borja (m. 12) y Llorente (m. 28).
El Espanyol no estaba haciendo bien las cosas y no mejoró tras el descanso. El Valladolid siguió presionando como si le fuera la vida en cada balón y encontró el premio. Un malentendido entre Jarque y Chica llevó la pelota a los pies de Kome. El camerunés centró y Llorente marcó sin ninguna oposición (m. 55).
VALVERDE, DESESPERADO
El gol fue una bofetada terrible. Valverde, desesperado durante todo el choque, reaccionó rápidamente. Metió a Jonatas por Coro, Valdo se situó en la derecha y Luis García en punta. No funcionó. Tampoco sirvió de nada la entrada de Ángel y Jonathan. Impotente y con un bajón físico evidente, el Espanyol acabó superado por un recién ascendido que demostró que los récords en Segunda del año pasado no fueron una casualidad.