El clásico español (publicado 8-5-2008)

Un Madrid pletórico destroza a un Barça
desmotivado (4-1)



Puyol saluda a RaÚl durante el pasillo que el BarÇa hizo al campeÓn. Foto: JORDI COTRINA
ANTONIO MERINO
MADRID

REAL MADRID - 4
BARCELONA - 1

El peor Barcelona de los últimos años salió goleado (4-1) del Bernabéu tras ofrecer una penosa imagen. El equipo de Rijkaard confirmó su desplome con una lastimosa entrega que deja al descubierto la depresión que sufre este equipo. Lejos de apurar sus opciones de lograr la segunda plaza, se entregó a un rival que le superó en todas la facetas y que se dio un festín a costa de la dejadez de un conjunto que vegetó por el campo, que tiró tres veces a portería y que despreció el fútbol.

El Madrid prolongó la fiesta a costa de un Barcelona raquítico, que pareció sumarse a las celebraciones del conjunto blanco. Triste, sin carácter y sin alma, el conjunto de Rijkaard fue un comodísimo rival para un equipo que puso el ritmo del choque, los goles y la tensión. No existió nada de eso en el otro lado porque el ánimo del conjunto azulgrana está por los suelos. De poco le sirvió llegar al clásico con los seis tantos que le marcó al Valencia en la última jornada porque ayer anduvo seco en todas las facetas del juego.

A MERCED DEL RIVAL
Desenchufado del encuentro, el Barcelona quedó a merced de un rival que se sintió muy cómodo. Las precauciones que tomó Schuster para frenar el centro del campo azulgrana perdieron muy pronto su sentido. Ni Xavi ni Touré ni Gudjohnsen conseguían hilvanar con la parte de arriba. Todo quedaba para lo poco que podía hacer Henry por la izquierda o, en menor medida, para las contadas galopadas de Messi. A lo más que llegaba el conjunto de Rijkaard era a sobar el balón sin ninguna profundidad.

Ante un Barça sin ánimo y sin vigor, el Madrid le metió una velocidad más al choque. Casi dejándose llevar cada llegada a las inmediaciones del área del Valdés se convertía en un problema para los azulgranas. Poco antes del cuarto de hora el Madrid ya había movido el marcador. Fue una combinación entre Sneijder y Guti. El canterano cometió falta sobre Márquez antes de que el balón llegara a Raúl, que marcó de disparo colocado con la izquierda.

SIN CAPACIDAD DE REACCIÓN
Ni ese serio aviso despertó al Barcelona, que se mantuvo a duras penas sobre el césped. Sin ninguna capacidad de reacción, los de Rijkaard siguieron fuera del partido. Todo lo contrario que el Madrid, que caminaba sobre aguas tranquilas y con todo de cara por la poca exigencia del rival. La brecha se amplió con el segundo gol, que llegó tras una falta de Touré sobre Sergio Ramos. La lanzó Guti y Robben marcó de cabeza (m. 20).

A partir de ahí el Barcelona intentó animarse gracias a su sangre joven. Bojan y Giovani intentaban tirar de sus compañeros, pero tampoco por ahí llegó la solución para los azulgrana porque la defensa del Madrid no se permitió demasiadas alegrías. Menos aún su centro del campo, que fue muy superior al azulgrana. Tanto que el público se permitió aplaudir a Diarra, muy discutido durante toda la temporada.

Todo en el Madrid funcionaba con una cierta naturalidad. Tanto que llegó un momento en el que los jugadores comenzaron a jugar para la galería. Taconazos de Guti y rondos. Tampoco eso levantó el orgullo del Barcelona, que encaró la segunda mitad más preocupado porque aquello terminara cuanto antes. Marcelo pudo hacer el tercero e incluso Diarra, pero tuvo que ser Higuaín el que volviera a reivindicar su capacidad goleadora. Nada más pisar el campo recibió un pase de Diarra para marcar con la izquierda (m. 63). El tanto desató la locura en el Bernabéu, que pidió más. Van Nistelrooy hizo el cuarto tras un penalti riguroso por mano de Puyol (m. 76) y el público gritó "campeones, campeones" poco antes de que Henry marcara el tanto de la honra de un Barça ya cadáver.

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