LA TEMPORADA AZULGRANA | LA LUCHA POR LA LIGA (PUBLICADO EL 4-2-08)

Xavi salva al Barça (1-0)



Iniesta y Giovani se lanzan sobre Xavi, al igual que Ronaldinho, para celebrar el gol. FOTO: JORDI COTRINA
JOAN DOMÈNECH
Barcelona

BARÇA - 1
OSASUNA - 0

Desafiando a la irremisible condena de un empate en otro mal partido, bajo una cortina de agua y contra un reloj que devoraba segundos a toda velocidad, el Barça salvó el pellejo por la vía heroica. La victoria sobre Osasuna tuvo ribetes de épica por todas esas circunstancias, pero eso no hace más que subrayar las dudas que aún generan los azulgranas, que en otros tiempos habrían ventilado el compromiso con implacable solvencia. No fue así, y el once barcelonista se marchó a casa con la satisfacción que haber protagonizado una gesta. Algo que no debería disimular que el equipo tiene mucho que mejorar aún.

El protagonista de esa hazaña fue Xavi a tres minutos del final. Culminó uno de los últimos ataques de un Barça cada vez más desesperado y avergonzado por no saber aprovechar el tropezón del Madrid en Almería. A Xavi le dio por chutar a portería sin pensar, sin caer en la tentación de controlar el cuero. Se fió de su instinto y de una portería vacía, con Ricardo descolocado, para empalmar esa bola pesada y mojada.

CUATRO GOLES EN SEIS PARTIDOS
Ese pírrico y valiosísimo gol de Xavi era el cuarto del Barça en los últimos seis partidos. Sobran las palabras. No hace falta mirar más allá para detectar uno de los graves problemas del equipo, y que debe resolverse con urgencia. Después de once ocasiones de gol y 10 córneres, el índice de eficacia azulgrana es deficiente. Y así no irá muy lejos, aunque Xavi ejerciera por un día de Baptista o de Guti y Valdés estuviera en su sitio como Casillas para detener los dos remates del rival.

Dominado el juego de pases y adquirida la seguridad defensiva (dos goles encajados en los últimos nueve encuentros), estaría bien que a los rondos se les añadieran en los entrenamientos unas intensas sesiones de disparos a portería vista la racha que lleva el equipo. Entre otras cosas, el Barça dejaría de vivir tanto en el alambre y estaría a salvo de accidentes como el que estuvo a punto de sufrir ayer.

FALTA ESTRATEGIA
Parece fuera de toda duda que el Barça debería llevar una producción goleadora mayor, por muchas ausencias que haya sufrido a lo largo de la temporada. Ningún jugador lleva un promedio digno de su categoría, así que estaría bien que todos se aplicaran en las sesiones preparatorias para enderezar la mirilla. Por un día, al Barça le salvó la segunda línea, personificada en Xavi, cuya aportación global tampoco resulta satisfactoria.

Tampoco estaría de más que se ensayaran las jugadas de estrategia. En concreto los córners. Una viejo defecto que no por antiguo e histórico tiene por qué perpetuarse. Diez sacó el Barça por los continuos rechaces de Ricardo y de los defensas navarros, y ninguno aprovechó. En épocas de carestía, como la actual, cualquier acción de estrategia sirve para escapar del atasco. Sobre todo, cuando ni siquiera se provoca una falta al borde del área.

Y un atasco gigantesco atrancó ayer a los azulgranas, que sufrieron mucho, demasiado, por su falta de puntería en la primera mitad. Habría bastado un gol, ese gol del minuto 87, para solventar la papeleta. Osasuna solo incomodó durante el primer cuarto de hora, cuando se estiró en el campo tanto como el Barça. Luego pemaneció atrincherado atrás, consagrado a protegerse del pimpampum local.

Con el mismo espíritu del jueves ante el Villarreal salió el Barça pero solo le faltó el abrigo del gol. Era prácticamente el mismo equipo, con el obligado recambio de un excelso Thuram por el lesionado Puyol, y las mismas posiciones de los demás. Messi bajó de la galaxia en la que navegó en la Copa y Henry se obcecó en jugadas inútiles por la banda, con una sola aparición en el área. Ninguno de los dos acabó el encuentro, sustituidos por Rijkaard, abandonados por la inspiración y secos de ideas. Solo aguantó Bojan, de los pocos que fue capaz de disparar entre los tres palos. Bojan y Xavi.

OSASUNA CAPEA EL TEMPORAL
De mal en peor empezó a andar el Barça tras el descanso, sobre un campo pesado y una fuerte tormenta. El arreón local no vino por ninguna parte --solo Deco disparó alto antes de Xavi-- y Osasuna se sintió a sus anchas, viendo que capeaba el temporal con soltura y que el árbitro le seguía tolerando que perdiera todo el tiempo del mundo, que luego necesitó cuando el centrocampista les clavó la pulla.

Al Barça le salvó Xavi, pero se salvó también por actitud y por fe. Nunca bajó los brazos por desquiciado que se viera, por impotente que se sintiera ante su incapacidad para crear jugadas de peligro a medida que se acercaba el final. Ni una triangulación, ni un ay arrancó de una grada cada vez más vacía. La ovación a Ronaldinho fue el único estruendo antes del episodio final.


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