
BARÇA - 1
RACING -0
Un gol en 180 minutos de Liga al Racing. El Barça no chuta, en sentido figurado --ni juega ni remata bien-- y literal. Ganar en casa por la mínima al once santanderino, con el que solo pudo empatar en el estreno del campeonato, refleja los apuros de un equipo que no da síntomas de confianza. El gol de Thierry Henry fue la acción más destacada y más útil de la noche, junto a la reaparición de Leo Messi, porque sirvió para amarrar los tres puntos a la espera de que vengan tiempos mejores. Porque este Barça que inició la segunda vuelta se mostró ramplón e insípido. Y no es el primer día.
Con una nueva alineación, el juego azulgrana no mejoró respecto a los últimos partidos. Falta chispa, falta imaginación y falta rapidez en el Barça, no se sabe si por la ausencia de los hombres más imaginativos, porque se ha impuesto la línea del pragmatismo del "ganar o ganar" o porque hay una crisis generalizada de ideas. Juegue quien juegue, salga quien salga, el equipo no carbura, aunque resuelva compromisos. Dos empates le sirvieron para eliminar al Sevilla y ayer un pírrico gol de Henry le permitió deshacerse del molesto Racing, incómodo como nunca se le ha visto en el Camp Nou.
MÁS CAMBIOS
En la rueda de rotaciones que hace girar Rijkaard, con tres futbolistas nuevos (Sylvinho, Deco y Bojan), hubo seis cambios de posición respecto al martes. A estas alturas, todos deberían saber a qué juegan, pero no lo parece. Los vaivenes de la alineación de un día para otro distorsionan el funcionamiento del colectivo, que ya no se asemeja en nada al que empezó la Liga en Santander. Abundan los titubeos y escasea la precisión.
El balón nunca va a la velocidad que debería y nadie está en su sitio. Un paso atrás o uno adelantado, pero nunca en el lugar preciso. Cuando eso sucede, se escuchan pitos cada vez con mayor frecuencia. La mayoría de las raciones fueron para Giovani, el mejor ejemplo de la desorientación general. Su sustitución fue celebrada. La gente deseaba perderle de vista. Sobre todo, porque su marcha implicaba el regreso de Messi tras su lesión. El argentino hizo olvidar a su compañero en la primera carrera, aunque acusara las cinco semanas de inactividad y no atinara con el balón en los pies.
En el Camp Nou se ha instalado el sopor. El Barça se ha tornado vulgar, un equipo del montón, al que le salvan lances de inspiración muy concretos, demasiado fugaces para lo que se espera de este equipo. Se supone que con la paulatina incorporación de las estrellas se verán cosas más elogiables y destacadas que la parada salvadora de Valdés para evitar el empate, la maravillosa colocación de Milito o las ganas que le echa Gudjohnsen para perpetuar la titularidad.
DELANTERA SUPLENTE
El Racing también se apuntó a la política de las rotaciones. Disfruta más que sufre las vicisitudes de los grandes, instalado como está en posiciones europeas y clasificado para los cuartos de final de la Copa. Marcelino dejó a tres titulares en el banquillo cara al choque frente al Athletic, y el juego del once cántabro no se devaluó. Ordenado y bien colocado, frenó sin excesivos apuros a los azulgranas. Solo disparó una vez a puerta (Serrano, m. 56), pero solo toleró media docena de remates locales, lo que revela tanto su excelente planteamiento como la clamorosa pérdida de poderío ofensivo azulgrana. Explicable hasta cierto punto: la delantera del Barça (Giovani, Bojan, Henry) era la misma que jugaba las segundas partes en los primeros amistosos de Escocia. Es decir, ayer jugaban los suplentes. Los titulares no estaban disponibles: Messi reapareció tras cinco semanas lesionado, Etoo juega en África y Ronaldinho sigue tumbado en la camilla y se desconoce cuándo se levantará y cómo estará.
UN DELANTERO QUE CUMPLE
Henry marcó su golito y con esa oportuna aparición para cazar un mal despeje en un córner cubrió el expediente. Estaba llamado a resolver situaciones de apuro y, en este sentido, el francés va cumpliendo. Igual que Iniesta, que recuperó el temple para dirigir al equipo como mediocentro, en uno de esos cambios ideados por Rijkaard. Por fortuna, acostumbrado como está a ir de un lado para otro, Andresín mantiene la estabilidad. Fue el pilar en el que se apoyó el Barça, porque Xavi descansó para la Copa. El Villarreal no será como el Racing y en esta eliminatoria el equipo tendrá que chutar.