LA TEMPORADA AZULGRANA | El partido del Camp Nou (PUBLICADO EL 13-1-08)

Goleada fácil ante el Murcia(0 - 1)



Etoo festeja su primer gol con Henry, en presencia de Bojan, que se abraza a Xavi (tapado) en el Camp Nou. FOTO: JORDI COTRINA
DAVID TORRAS
BARCELONA

BARÇA - 1
MURCIA -0

El Barça ya tiene una ilusión a la que agarrarse. La necesitaba viniendo de donde viene y en estos tiempos de dudas y malos pensamientos. Al fin, el cuarto fantástico apareció, justo cuando quien era el número uno, Ronaldinho, anda desaparecido. Thierry Henry, sí, Titi, la figura que tanto se había hecho esperar, irrumpió ayer en el Camp Nou y, de su mano, el Barça despejó muchos de los fantasmas que le rondan desde hace tiempo. Más allá del cómodo triunfo ante el Murcia (4-0), el Barça recuperó el placer de jugar. Por algo hay que empezar.

Samuel Etoo se irá hoy a la Copa de África con un buen recuerdo. No solo por los dos goles que marcó --cinco en seis partidos de Liga-- sino también por la sensación de que ha dejado a los suyos mejor de lo que estaban. No es que pueda estar tranquilo, porque este equipo ya ha parecido levantarse otras veces y ha vuelto a caer, pero respira. Como si se hubiera concienciado de que tiene que salir adelante como sea, esté quien esté, con Ronaldinho y Deco o sin ellos, el Barça ha apretado los dientes, ha tomado carrerilla y ha empezado a despertar de la modorra en que andaba sumido y que tantos golpes le ha costado.

GUDJOHNSEN PARA EMPEZAR
El Camp Nou vivió ayer un ilusionante viaje. De dos recuerdos para olvidar, que no había olvidado --Madrid y Alcoyano-- y que provocaron algunos silbidos en el tramo inicial, pasó a un final esperanzador. Henry fue el maestro de ceremonias, convertido por primera vez en una copia del Henry del Arsenal, al que tanto se añoraba, con un regalo a Bojan, con quien mantiene una relación casi paternal, y otro a Etoo, y un repertorio de fuerza, clase, sacrificio y todo lo que se espera de un fantástico. Una exhibición que le valió todos los honores, con el público entregado coreando su nombre.

Pero, antes que ellos, tuvo que aparecer un currante para desatascar el partido. Gudjohnsen, tras un gran centro de Zambrotta --después lo empañó con una pobre actuación-- abrió el camino y volvió a reivindicarse con una valiosa actuación. Está muy lejos de cualquier fantástico y del don natural de Bojan, pero no merece el trato que a menudo le ha dado Rijkaard, que hace un año le puso incluso por detrás de Saviola. Ayer, se acordó de él después de haberle vuelto a olvidar como tantas otras veces.

El entrenador removió la alineación como si la memoria le hubiera traído el recuerdo de los tiempos de las rotaciones. Con cuatro cambios con respecto al equipo de Sevilla, y dejando fuera a piezas fijas como Milito, Abidal e Iniesta, además de Giovani, el técnico dio entrada a Zambrotta, Thuram, Sylvinho y Bojan. Márquez dio un obligado paso adelante, recuperando el puesto de medio centro que Touré y Edmilson han dejado huérfano, y en el que parece haber perdido el tacto que tenía. Lejos de la imagen que ofrece junto a Milito, el mexicano tuvo un inicio desesperante, con varias pérdidas de balón y una falta de colocación inquietante. Después, mejoró. Como el Barça.

PARADA DE VALDÉS
Con distintas piezas, el Barça siguió en la línea de lenta recuperación que ha mostrado en los últimos dos partidos. Nada del otro mundo, pero tal como estaba, ir tirando ya es mucho. El Murcia no es el Sevilla, es cierto, pero apareció en el Camp Nou con un punto de atrevimiento que otros no tienen. Salió a presionar arriba, pero se quedó siempre a medio camino. El Barça arrancó como un diésel, poco a poco, y acabó embalándose.

Una intervención decisiva de Valdés en un mano a mano con Baiano, que desbarató el empate, le acabó de despertar. Henry emergió entonces con una vitalidad espectacular. En la izquierda, en el puesto que ha dejado vacío Ronaldinho, en un signo que minimiza todavía más la ausencia de la estrella, Titi ofreció una actuación excepcional, sobre todo, en la comparación con el propio Ronaldinho y con el Henry de hace unos meses. Dos asistencias que Bojan y Etoo solo tuvieron que rematar, y una esperanzadora exhibición de confianza en sí mismo. Generoso, sintiéndose capaz de todo, sin rastro de dolor, disfrutando en cada balón, Henry empezó a devolver parte del cariño que se le profesa. Con él, es más fácil esperar a Messi. Y a Ronaldinho. Si vuelve.


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