LA TEMPORADA AZULGRANA | EL partido en el camp nou (PUBLICADO EL 10-12-07 )

El Depor exige el máximo esfuerzo
a un Barça gris (2-1)


JOAN DOMÈNECH
BARCELONA

Con agonía, sufriendo como no había sufrido hasta ahora, el Barça ganó un partido que habría perdido lejos del Camp Nou. Abrigado y seguro en casa, fue capaz de remontar un marcador adverso un año después de hacerlo ante el Zaragoza, también ante la hinchada. Un excelente Deportivo puso de los nervios al equipo y a la grada, que tuvo que pitar a los suyos para que espabilaran y no aguaran la jornada de ilusionadas bienvenidas que se preparaba, con la reaparición de Etto y el regreso a la titularidad de Ronaldinho. El brasileño marcó de penalti y puso la primera piedra para que luego Xavi rematara la victoria en el segundo tiempo, en el área pequeña, en el lugar donde debería haber estado Etoo.

Volvieron las estrellas --Deco también apareció tras el descanso-- pero la verdadera estrella ya estaba en el equipo. Andrés Iniesta se erigió --continuó siendo, en realidad-- el sostén de un Barça errático y espeso. Fue el único azulgrana al que el Deportivo no pudo amordazar con un marcaje individual (Antonio Tomás le persiguió sin suerte) ni con la maraña de futbolistas que acumuló en la zona ancha. Pletórico de forma --a diferencia de sus ilustres compañeros-- y con una indisimulable confianza, llevó el balón de atrás hacia adelante, de izquierda a derecha, para que alguien culminara la faena. Había jugado de forma impecable como extremo izquierdo, en lugar de Ronaldinho, hasta la semana pasada; ayer hizo suyo el carril izquierdo y luego acabó de mediocentro.

INICIO ADVERSO
Una lección dio Iniesta, que se arrogó el papel de líder que merece su fundamental aportación en el Barça y que otros no pueden desempeñar. Mantuvo encendida la luz de un equipo desorientado desde que empezó el partido. Desde que en el primer minuto, Cristian soltó un derechazo desde fuera del área que ni siquiera Valdés atinó a ver. Empezaba el Barça con su tridente mágico, pero también empezó con un tanto en contra del equipo menos goleador de la Liga. La adversidad pesó más, mucho más, que la colección de nombres que reunían los azulgranas en su frente de ataque.

Ante el trío Messi, Etoo y Ronaldinho ideó el Deportivo de Lotina una excelente estrategia, reforzada por ese gol del interior exazulgrana, con marcajes individuales por todo el campo. Como el trabajo más difícil ya estaba hecho, los gallegos dejaron de mirar a Valdés para proteger a Munúa. Todos se consagraron a perseguir de cerca a un barcelonista allí donde fuera. Los siguientes ataques, tras probar si a Valdés todavía le temblaban las manos, consistieron en balonazos largos al naufrago Xisco, para que los aguantara hasta que llegaran a rescatarle.

FALLAN LAS PIERNAS
Volvió Ronaldinho a la titularidad, reapareció Etoo después de tres meses ausencia y el Barça empeoró. Qué paradoja. El brasileño no se escapó ni una vez de Manuel Pablo, el último vestigio que queda del Super Depor, y el camerunés acusó su larga ausencia. Le echó voluntad, deseoso de cumplir las expectativas que generaban su regreso, pero le fallaron las piernas. Sin reprís y sin velocidad, que adquirirá con el paso de los partidos, no pudo aprovechar los dos pírricos balones que le sirvieron con ventaja. Munúa, que también reaparecía después de más de un año sentado en el banquillo, no pagó la inactividad. No la pagó porque ningún rival azulgrana probó si estaba tieso o estaba en forma.

Creyó el Barça que ganaría con la gorra, amparado en su condición de invicto en casa, y sufrió hasta que faltaban 20 minutos, cuando Xavi se coló en el área en una de las continuadas oleadas atacantes locales. El equipo chirrió por el exceso de novedades y de cambios que introdujo Rijkaard en el partido (Puyol acabó de lateral y Márquez pasó del mediocentro a la defensa), que ahora se ve obligado a pensar ante la abundancia de efectivos. Por suerte, enfrente estaba el Deportivo y no el Valencia o el Madrid, los próximos rivales.


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