LA TEMPORADA AZULGRANA | EL DERBI BARCELONÉS (PUBLICADO EL 2-12-07 )

Un punto para todos (1-1)


MARCOS LÓPEZ
BARCELONA

Al principio, los pitufos del Barça. Después, la garra del Espanyol. Y entre medio, un maravilloso Messi que no le sirvió al equipo de Rijkaard para ganar un derbi que tenía perdido antes de subir a Montjuïc y luego lo tuvo ganado. Y al final lo acabó empatando. ¡Qué decir del Espanyol! Terminó exhausto después de un generoso partido, parapetado detrás de Kameni, dejando ambos equipos una hermosa imagen. El Barça sigue por delante, pero con el Madrid a cuatro puntos.
Nadie se rindió. Absolutamente nadie. El Barça pudo llegar a pensar que el partido era suyo. Pues no. No lo fue. Anoche, además, se vio algo que no era una señal. Ni un mensaje. Era algo más, algo bastante más serio. Tan insólito (nunca antes Ronaldinho había estado dos partidos consecutivos en el banquillo) como definitivo. El Ronaldinho bueno, el de antes, es Messi. Mientras el brasileño, que ni siquiera salió a calentar antes de empezar, se vestía de suplente, el argentino se disfrazaba de Messi. O sea, de un jugador celestial, escenificando en Montjuïc, ya de forma definitiva el cambio de poderes. En el cambio de era. Ronnie era suplente, junto a Zambrotta, Jorquera y un puñado de niños del filial (Crosas, Botía y Víctor Sánchez). Y Messi, que corría en el campo como un diablo, silenció a los pericos.

BENGALAS DE LOS 'BOIXOS'
Messi suplantó a Ronaldinho, entretenido en charlar con un recogepelotas del Espanyol. A la desconfianza y espectáculo infantil y bobo de los presidentes --Sánchez Llibre y Laporta ni se miraron, ni se saludaron hasta el final-- respondieron los equipos con un gesto de grandeza. Olvidaron ambos dirigentes que no estaban ahí, en el palco de Montjuïc, por ser quienes son sino por representar a quien representan. Olvidaron que una ciudad futbolística está detrás suyo y se enredaron en peleas de niños, indignas de su cargo. Impropias de su condición. Y así pasa lo que pasa. Que hasta los Boixos Nois colaron una traca y tres bengalas, una de ellas lanzada hacia un sector de aficionados blanquiazules. Provocando otra vez serios incidentes.

CHICOS DE LA CASA
Si se prende así la mecha, algún día sucederá algo irremediable. Con lo fácil que era mirar anoche al césped para disfrutar de un par de equipos comprometidos con el fútbol. Cada uno a su manera. Defendiendo su estilo, con gente de casa --cinco canteranos tenía el Espanyol, seis el Barça--, demostrando que hay vida en esta ciudad. Que los niños saben jugar a fútbol. Y muy bien. Bastaba seguir ayer la adolescente y frágil figura de Bojan, un irreverente jugador. O la madurez de Tamudo, un tipo que se ha ganado estatus de millonario siendo el más listo del barrio. Y el más pillo. Mientras los presidentes, Sánchez Llibre y Laporta, tanto monta, monta tanto, no respetaban las más mínimas normas de cortesía, el partido no defraudó.

GARRA PERICA
El Barça de los pitufos completó una primera parte impecable. Apenas se enteró el Espanyol de las diabluras de esos cuatro pequeños: Xavi, Messi, Iniesta y Bojan. Como claudicó al principio, el equipo de Valverde apeló después a otros valores, dignos y eficaces. Mordió, puso garra, presionó y, lógicamente, arrinconó al Barça. Luego, la montaña olímpica asistió atónita a un cambio ciertamente insólito: ¡Ronaldinho suplió a Bojan!
Cinco minutos después, la determinación del Espanyol incendió Montjuïc. Pero como debe hacerse, agarrado a un fútbol eléctrico y moderno, representando en el excelente gol de Coro. Un delantero suplente que tiene ángel. Sale y marca. Y así nadie se marchó triste.


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