Los fichajes AZULGRANAS | gabi milito, defensa, el nuevo aliado de puyol

Gabi Milito, un central singular



milito, en las instalaciones del camp nou. J.COTRINA
MARCOS LÓPEZ
BARCELONA

Es un defensa singular. Insólito. Raro. Dentro de unos años, contemplado con la sosegada perspectiva que otorga el tiempo, se podría hacer una tesis sobre Gabi Milito. Y, tal vez, alguien la haga. Ni siquiera ha debutado oficialmente con el Barça, pero reúne tal número de detalles novedosos que le ubican ya en la historia del club. No tan solo en la más reciente de la era Rijkaard. Milito es un central argentino de 26 años, no muy alto (mide 1,77 m), que llega al Camp Nou rodeado de un halo de singularidad.
Para empezar, es el defensa más caro del Barcelona, que ha pagado 17 millones de euros al Zaragoza para desunir a la familia Milito (Diego, el delantero, se quedó en La Romareda). Esos 17 millones podrían ser 20 si se cumplen los variables pactados por ambos clubs.
Salvando las distancias del tiempo, Milito es como Alexanko. No únicamente por las magnitudes económicas de sus fichajes. Si a principios de los 80, Josep Lluís Núñez transformó al central del Athletic en el más caro de la historia (100 millones de pesetas pagó el Barça entonces), ahora Joan Laporta firmó complacido el cheque para traer al argentino. Es más. A veces parece que el Camp Nou esperaba a un tipo como él desde hace décadas. Agresivo, experto --conoce el oficio de defensa como nadie--, rápido --su éxito es que llega antes a los delanteros, sin darles tiempo siquiera a pisar el área-- y con un elemento diferenciador. Es zurdo. No hay muchos centrales zurdos en el fútbol. Por eso los que hay valen tanto. Y son tan buscados.

MÁS CARO QUE DECO
En el Barça no había ninguno desde hacía años. Muchos años. Bueno, en realidad, cuesta rastrear la memoria para hallar uno que haya sido zurdo y haya triunfado en el Camp Nou. Vino uno. Y después de meses de esperarlo, pleitos y peleas con el Ajax, resultó un fracaso. Vino Frank de Boer, un deseo de Van Gaal, que luego quedó comprobado que era un capricho. ¿Por qué? Porque nunca se le vio jugar como se creía. Se fue Frank, el hermano de Ronald, sin dejar huella alguna.
Ahora llega Gabi, el hermano de Diego. Ya saben. Defensa, el más caro de la historia (ha costado cuatro millones menos que Henry y más que Deco en su momento) y zurdo, el único entre los cinco centrales (Puyol, lesionado; Márquez; Thuram, y Oleguer) que habitan en la plantilla. Además, tiene el componente emocional para el culé de que llega después de ser repudiado por el Madrid, quien en mal día dudó de su maltrecha rodilla derecha.
Desde entonces, el Bernabéu ha asistido a un inacabable desfile de caros centrales (Pepe, sin ir más lejos, es el más claro ejemplo) sin poder combatir la imagen, poderosa imagen, de un Milito sano, rocoso e indestructible. El mismo que asoma ahora por el Camp Nou para hacerle la vida más fácil a Valdés, para ayudar a que Puyol no tenga que jugarse la
melena en cada balón y, sobre todo, para que los demás se diviertan con las genialidades de los cuatro fantásticos. Mientras él, en silencio, busca disfrutar de su triunfo en su nueva etapa. Su deseo es que todos vean lo que él ya sabía cuando siendo solo un joven le descubrieron en Argentina, que es un central de verdad. De los de antes. Aunque en Madrid no se enteraron.

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