Lewis Hamilton sale del McLaren (izquierda), ayer en el circuito de Jerez. FOTO: SERGIO CAROA punto estuvo de destrozar contra el muro el nuevo McLaren-Mercedes. No es una situación habitual entre los pilotos punteros, pero Lewis Hamilton constató sobre el mojado circuito de Jerez que la ausencia del control de tracción hará este año más difícil, más selectiva y más divertida la F-1. Fernando Alonso, más competitivo con el viejo R27 de lo que nadie esperaba, se quedó a solo tres décimas del nuevo MP4/23 del inglés, y eso que una bandera roja le chafó el último intento con ruedas nuevas con las que se hubiera ido de nuevo con el mejor tiempo del día, que fue a parar a Timo Glock (Toyota).
El asturiano emprendió viaje a Inglaterra con la sensación de que todo va mejor de lo previsto. "Me siento más que satisfecho", dijo ayer para despedirse. "He podido notar los cambios que se han ido introduciendo de forma gradual al coche y el resultado global es esperanzador".
La lluvia intermitente permitió a los 14 pilotos presentes en Jerez probar su sensibilidad sobre mojado. Nico Hulkenberg, el tercer piloto de Williams, fue el primero en ir a la grava, algo disculpable en un debutante. Ver a un titular de McLaren en esa situación resulta mucho más extraño, pero Hamilton se salió cuando apenas había completado cinco giros. Por la tarde volvió a necesitar una grúa para sacar de nuevo el coche de la grava.
Los pilotos, todos los pilotos, se encargan de enfatizar que la ausencia del control de tracción no es un problema para ellos. Es quizá un ejercicio de orgullo, de no dar el brazo a torcer ante los rivales, una especie de "2si los demás no se quejan, yo, menos". Pero lo cierto es que los coches se mueven mucho más en la frenada y a la salida de las curvas, y los errores se suceden. Ayer, en Jerez, con algo de lluvia, se detuvieron los ensayos en seis ocasiones por salidas de pista. "En lluvia es bastante delicado, pero es más divertido que antes. Hay que pilotar con más atención, pero me gusta", explicó Kimi Raikkonen, autor del octavo mejor tiempo del día. "No será más peligroso que el año pasado. En cualquier caso, si a algún piloto no le gusta que se dedique a otro trabajo", amenazó el campeón.
Cuestión de tacto
Su compañero, Felipe Massa (quinto ayer), se agarra a las bondades del Ferrari del 2008. "Se nota menos la falta del control de tracción que en el del 2007". Alonso no encontró mayores dificultades ni en seco ni en mojado. "Sin el control de tracción hay que tener más tacto con el acelerador. Necesitas ser más suaves con los 800 caballos que tienes a tu espalda", asegura el asturiano.
Uno de los llamados especialistas en agua, Heikki Kovalainen, reconoce: "Necesitas concentrarte más y es más fácil cometer un error y muy fácil perder tiempo por hacer patinar las ruedas". Pero el nuevo piloto de McLaren no cree que sea más peligroso. "Creo que es mejor para el deporte --añadió el compañero de Hamilton-- porque probablemente se favorezcan más los adelantamientos, algo que los espectadores siempre quieren".