Abeto.

En la punta del pino se suele colocar una estrella, un gesto que simboliza la fe. Además, se colocan adornos de diversas figuras, que representan las buenas acciones.

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El árbol de Navidad

• Símbolo del amor perenne de Jesús

DIANA OLIVER

La presencia del árbol de Navidad en muchos hogares parece ser indispensable para una celebración cargada de luz, color y alegría. Asimismo, las plazas de miles de ciudades en el mundo quedan adornadas con este bonito elemento navideño.

El origen de esta tradición se remonta a la Alemania del siglo VIII dónde un misionero inglés llamado San Bonifacio se hizo más que famoso por un hecho rompedor: derribó el árbol que representaba al dios Odín y en el mismo lugar sembró un pino como símbolo del amor perenne de Jesús y lo adornó con manzanas y velas. De esta forma le dio un simbolismo cristiano al árbol: las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original; y las velas representaban a Cristo como Salvador.

Durante la Edad Media esta costumbre se difundió por toda Europa y con las conquistas y migraciones llegó incluso hasta América.

El inicio de una tradición

Los primeros documentos que nos hablan de la costumbre de colocar en Navidad árboles de abeto o de pino en las casas, son del s. XVII y menciona a la región de Alsacia, tierra que se encuentra como Alemania y Francia.

En los países nórdicos, en el s XVI, se empiezan a reunir las familias en torno a un árbol de Navidad. El día 24 los niños salían a pasear o a pasar el día en el campo, mientras los adultos colocaban y decoraban con dulces y juguetes el árbol; a su regreso los niños eran sorprendidos con el árbol y así daba inicio la celebración de la fiesta de Navidad.

Esta costumbre cobra fuerza y se extiende como moda cuando la Reina Victoria de Inglaterra para celebrar la Navidad hace colocar un árbol en el palacio decorándolo con velitas que hacen relucir una serie de bellos y finos adornos.

La decoración

El árbol de navidad es decorado con ilusión por todos los miembros de la casa. Bolas, muñecos, tiras de colores, luces… cualquier elemento de este tipo es perfecto para aportar aún más alegría e ilusión a la Navidad.

En la punta del pino se suele colocar una estrella, un gesto que simboliza la fe. Además, se colocan adornos de diversas figuras, que representan las buenas acciones. El juego de luces intermitentes es otro de los componentes decorativos. En la actualidad las bombillas han reemplazado a las velas que según la antigua tradición pagana se celebra el nacimiento del dios Sol en el Año Nuevo.