Un vecino de Talarn (Pallars JussÀ) fotografÍa el desembalse del pantano de Sant Antoni, en el rÍo Noguera Pallaresa. FOTO: RAMON GABRIELEl Govern derogará el próximo martes, en su reunión semanal, el decreto de sequía vigente desde el mes de abril del 2007. Se levantarán, por tanto, todas las restricciones al uso de agua potable --riego de jardines y llenado de piscinas, entre ellas--. Y habida cuenta de que se sancionará el final de la fase de excepcionalidad, se dejará sin efecto el real decreto ley por el que se iba a construir la prolongación del minitrasvase del Ebro hasta Barcelona. La espectacular subida del nivel de los embalses tras las últimas semanas de precipitaciones y el anuncio de que, en breve, el Ministerio de Medio Ambiente iba a afirmar si el trasvase era o no necesario han obligado al Ejecutivo catalán a realizar una rápida finta.
Rápida porque hasta hace escasamente dos días el Govern seguía enrocado en construir la conducción de Olèrdola, lloviera lo que lloviera. Con todo, ayer el president, José Montilla, ya señaló, en Onda Cero, que estaría "encantado" de renunciar a la conexión del minitrasvase del Ebro si con las lluvias de los últimos días se garantiza el suministro.
Una de las preocupaciones del Govern es que, sin restricciones, el consumo se dispare. Para ello se van a impulsar desde la Agencia Catalana de l'Aigua (ACA) una serie de limitaciones, todavía por definir.
Montilla sí avanzó que la derogación obligará "a reconsiderar" las medidas, es decir, se abandonará el proyecto de interconexión tal y como estaba pensado, pero esta decisión no implica que "algunas obras no vayan a hacerse".
162 MILLONES DE EUROS
Recordó que la puesta en marcha de la desalinizadora de Cunit (Baix Penedès), en el 2011, requerirá la construcción de nuevas infrastructuras. La intención del Govern es conseguir que los 162 millones de euros con que se presupuestó la conducción entre Tarragona y Olèrdola se destinen a acelerar las obras de esta planta y a modificar algunos puntos, como por ejemplo el diámetro de las conducciones que deben conectar esta con las redes de distribución.
La desalinizadora está concebida como una rótula y podrá dar agua tanto a la red de aguas de Tarragona como a la del Ter-Llobregat, esto es, Barcelona, pero sin ser una interconexión. En caso de emergencia --sea en Barcelona, sea en Tarragona--, no sería complicado conectar ambas conducciones.
La de Cunit será la tercera desalinizadora que se construya en Catalunya, tras la de la Tordera, ya en marcha, y la de El Prat, que se inaugurará en junio del 2009. La de El Prat, de 60 hectómetros cúbicos de capacidad, como la de Cunit, nace sin embargo con pesadas hipotecas, como son enjuagar la prevista aportación del trasvase anulado y generar recursos que permitan devolver caudal al Ter.
Con todo, no fue Montilla, sino el conseller de Medi Ambient, Francesc Baltasar, el primer miembro del Govern en admitir, por la mañana, la posibilidad de que no se realice el minitrasvase. "El Govern estudia la no materialización de la tubería y cómo funcionaría el abastecimiento con la derogación del decreto ", afirmó el conseller.
La maniobra de rectificación de Baltasar fue motivada por las palabras del portavoz parlamentario del PSOE, José Antonio Alonso, el martes, quien anunció que el Ministerio de Medio Ambiente decidirá en breve si la conducción del Ebro es o no necesaria. La ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Medio Marino, Elena Espinosa, dio ayer más pistas. En concreto, casi dio por hecho que se anularía el trasvase al afirmar que no informará sobre la posible derogación del decreto-ley que permite el abastecimiento de Barcelona con agua del Ebro hasta que no la conozcan, primeramente, "los afectados".
SIN BARCOS
Por otra parte, Baltasar también confirmó que el puente marítimo que desde Tarragona y Marsella transporta agua a Barcelona finalizará en agosto, una vez terminen los contratos ya firmados y pagados. El propio conseller indicó hace unas semanas que en cuanto se pudiera --esto es, en cuanto lloviera lo suficiente--, esta seria la primera medida de urgencia que dejaría de llevarse a cabo.