LA CRISIS HÍDRICA (14-5-2008)

Barcelona ya se abastece de agua por
mar por primera vez en su historia

Miembros del laboratorio que controla la potabilidad del agua se dirigen al buque Sichem Defender, ayer. Foto: DANNY CAMINAL
XABIER BARRENA
BARCELONA

En una maniobra breve, de apenas 10 minutos, el Sichem Defender atracó ayer, poco después de las ocho y media de la mañana, en el muelle de la Energía del puerto de Barcelona. El primer barco aljibe en la historia de la ciudad empezó entonces un alambicado proceso que finalizará en la mañana de hoy, cuando el agua del barco sea bebida, por breve espacio de tiempo, en los grifos de la ciudad.

Los 19.000 metros cúbicos que transportó ayer el buque suponen el consumo diario de unas 175.000 personas, el equivalente a la población del distrito de Sants-Montjuïc. Mezclada en la red de distribución de Agbar, de donde dependen más de cuatro millones de personas, obviamente, se agotará en minutos.

El dispositivo estrenado ayer se compone de seis buques que traerán agua de tres puertos: Tarragona, Lavéra y Marsella. El agua de la desalinizadora de Carboneras (Almería) no está y ni se le espera hasta octubre. Si es que por entonces el puente marítimo sigue en marcha, pues los 53 millones de euros por trimestre que ha costado la medida --menos de lo inicialmente presupuestado gracias a la rebaja en las tasas portuarias decretadas por el Gobierno-- dan pie a una prórroga de los contratos. Pese a que el de Carboneras fue el primer origen del agua que trascendió, el gran retraso acumulado en las obras de acondicionamiento de la planta desalinizadora harán casi imposible que llegue a tiempo.

TARRAGONA Y MARSELLA
Los dos buques asignados desde Tarragona transportarán un total de 0,66 hectómetros cúbicos al mes en 35 viajes. Los barcos de Marsella aportarán 0,55 hectómetros cúbicos más de agua, como en el caso de Tarragona, potable. Los recursos procedentes de estos puertos se almacenan en dos depósitos del puerto de Barcelona. Allí se propulsan hasta el depósito central de Agbar en Cornellà, desde donde se inyectan a la red.

Las naves arribadas del puerto de Lavéra acarrearán agua prepotable, pues se extraerá del canal de Provenza. Esta agua procede del río alpino Verdon, que desemboca en el Durance, un afluente del Ródano. Los barcos atracarán en el dique sur y, mediante una canalización ya existente, el agua será trasladada y vertida río arriba, para que sea captada por la planta potabilizadora de Sant Joan Despí, en un procedimiento análogo al que se utilizará, a partir de junio, con el agua reutilizada y tratada en el terciario de la depuradora de El Prat. La suma mensual de Lavéra, por tanto, será de 0,44 hectó-

metros cúbicos en 11 viajes. El total de los tres puertos, los seis barcos y tras 63 viajes será de 1,66 hectómetros mensuales, el 6% del consumo de los 5,5 millones habitantes del sistema Ter-Llobregat. De Carboneras debía llegar otro hectómetro hasta totalizar 2,66.

CONTROLES SANITARIOS
El agua que llegó ayer a Barcelona, como la que lo hará el jueves y el sábado próximo, es sometida, antes y después de zarpar, en este caso de Tarragona, a cuatro exhaustivos controles sanitarios. Dos, antes de llegar, en concreto antes de entrar en los tanques y después. Un tercero en el puerto, con el agua aún en los 20 tanques del buque y un cuarto en los depósitos de Agbar de Cornellà.

Además de controlar los 64 parámetros que exige la Conselleria de Salut para considerar potable un agua --si hubiera uno solo que no diera positivo, el agua no podría ser distribuida--, el equipo de laboratorio de la empresa SGS analiza también la posible presencia de metales pesados en el líquido. Este proceso, especialmente restrictivo en los primeros viajes de cada buque, para verificar que los tanques de acero inoxidable estén en perfecto estado, dilató en cuatro horas la descarga del agua. Recorrer los 13 kilómetros que separan el puerto de los depósitos de Cornellà llevó otras ocho horas, según fuentes de Agbar.


 
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