Donde menos agua cayó fue en el litoral gerundense, en particular en la comarca de Alt Empordà, aunque diferentes estaciones, como la de Sant Pere Pescador y Castelló d'Empúries, sumaron cantidades próximas a los 30 litros.
¿Y de qué modo afectará toda esta lluvia a la crítica situación de los embalses de las cuencas internas? Hasta mediados de semana será difícil hacerse una idea precisa, pero hay datos que permiten augurar un sensible aumento del agua almacenada. En ese sentido, son especialmente positivos los 76 litros por metro cuadrado recogidos durante el fin de semana en la estación de Sant Pau de Seguries (Ripollès), los 71 del Cadí (Girona), los 65 del santuario de Núria, en Girona, los 62 de Gisclareny (Berguedà) y los 55 de Quar (Berguedà) y Guardiola de Berguedà (Berguedà).
EN EL LÍMITE
El pasado 4 de febrero, la Generalitat decretó la entrada del sistema Ter-Llobregat, del que se nutre el área metropolitana de Barcelona, en la fase de excepcionalidad 2. Eso se produjo en el momento en que las reservas de los cinco embalses que conforman el sistema (dos del Ter, tres del Llobregat) se situaron por debajo de los 145 hectómetros cúbicos. El 20 de marzo, el agua almacenada había descendido hasta los 127,87 hectómetros cúbicos, a menos de seis puntos del umbral de la situación de emergencia que acarrea cortes de agua. Pues bien, ayer al mediodía, las reservas de los cinco pantanos ya estaban en los 160,55 hectómetros cúbicos.
Para volver de la fase de excepcionalidad 2 a la de excepcionalidad 1 se requiere que el volumen de agua de los embalses supere los 165 hectómetros cúbicos, una situación que, según los expertos, se alcanzará con seguridad a lo largo de esta semana. La diferencia es importante, puesto que el cambio en el estado de alerta trae consigo el levantamiento de una serie de restricciones en el uso del agua potable que afectan, por ejemplo, al riego y a las piscinas. Ahora bien, la decisión de suprimir o no esas medidas y las sanciones que conllevan es eminentemente política, y no parece que la Conselleria de Medi Ambient esté por la labor de tomar esa decisión de forma inmediata.
Tampoco habrá vuelta atrás en la decisión de enviar agua del Ebro al área de Barcelona, pese a que las plataformas que se oponen al trasvase invocaron ayer las lluvias de los últimos días como un argumento más para reclamar la paralización del proyecto. Así, centenares de personas se concentraron en el corazón del delta, entre Deltebre y Sant Jaume d'Enveja, para protestar contra la interconexión de las redes, informa Sílvia Berbís.
¿Y qué tiempo nos espera? La previsión indicaba que, a partir del mediodía de hoy, los chubascos reaparecerán con desigual intensidad en las comarcas del interior del norte de Catalunya, especialmente las más próximas al Pirineo. La lluvias se retirarán mañana por unas horas, para regresar el miércoles, también al litoral, aunque ya debilitadas.