Carod y Benach (en primera fila), durante el discurso de Puigcercós (al fondo) en el consejo nacional. Foto: MONTSE RIERAAunque sea asumiendo un sinfín de contradicciones y poniendo incluso en apuros al Govern del que Esquerra forma parte, la postura consensuada ayer por los republicanos sobre la guerra del agua es seguir nadando entre dos aguas. "Dia passat, dia trobat", resumió la diputada Marta Cid --en una expresión catalana propia de las comarcas del Ebro equivalente al "ir tirando" castellano-- para explicar una resolución que ratifica a ERC en la postura antitrasvasista del llamado Compromís per l'Ebre del 2003; que descalifica la interconexión de redes hidrográficas planteada ahora por los gobiernos catalán y español como medida de urgencia frente a la sequía; y que, al mismo tiempo, admite la necesidad última de construir esta infraestructura de interconexión siempre y cuando sea reversible y tenga un trazado alternativo que pase por la planta desalinizadora de Cunit.
En síntesis, este es el contenido de la resolución presentada por la federación republicana de las Terres de l'Ebre al consejo nacional de ERC sin saber, la víspera, si la asumiría todo el partido, pero que finalmente se aprobó en Amposta con 95 votos a favor y dos en blanco. El texto insta también a que sea defendido por todos los "representantes institucionales", lo que implica que ERC no votará en el Congreso el decreto antisequía. La ejecutiva decidirá mañana si se abstiene o directamente rechaza una medida que apoya el Govern.
En pleno proceso precongresual, y ante el riesgo de dar una imagen de división interna en una cuestión ya de por sí compleja y polémica, la resolución de la federación del Ebre fue finalmente avalada por el aún presidente de ERC y vicepresidente del Govern, Josep Lluís Carod-Rovira, por el secretario general republicano, Joan Puigcercós.
SIN COMPLEJOS
Fue una acción desacomplejada, pues Carod defendió como "gesto de responsabilidad" votar una resolución que pone en entredicho las propuestas del Govern y Puigcercós hizo lo propio por "mutua solidaridad" entre todas las comarcas catalanas, pese a defender que el Govern "debe tomar decisiones y no puede esperar a que llueva". También votó la resolución antitrasvasista el único conseller de Govern de ERC presente en Amposta, el titular de Innovació, Josep Huguet. Fuentes próximas a la presidencia de la Generalitat restaron importancia a este documento, se mostraron comprensivas hacia la actitud de Carod y reconocieron que temían que los independentistas de las comarcas del Ebro lograsen una resolución mucho más beligerante con la tesis del Govern.
Aunque fuera por pasiva, también se sumaron al consenso los sectores críticos de ERC, que no presentaron las resoluciones antitrasvasistas que habían anunciado. De hecho, al consejo faltaron más de la mitad de sus miembros; entre ellos, los líderes de Esquerra Independentista y los de Reagrupament.
PONENCIA CONGRESUAL
El consejo de ERC ratificó también por amplia mayoría la ponencia estratégica para el congreso de junio. Se aceptaron cien enmiendas de poca relevancia, dejándose para el cónclave la discusión de fondo. Se aprobó igualmente el balance económico y Puigcercós despidió a Carod como presidente agradeciéndole los servicios prestados.