Unos turistas toman fotos en el Museu MarÉs de Barcelona. FOTO: ALBERT BERTRANTodo no puede ser en época de sequía. Ni aunque sea la festividad del Corpus Christi. Pero este verano los barceloneses notarán poco las afectaciones, ya que el Ayuntamiento de Barcelona mantendrá el 90% de los servicios habituales que requieren agua. Caen definitivamente de la lista de prioridades las duchas de las playas de la ciudad, que continuarán, como hasta ahora, cerradas. Y se salvan, para respiro de muchos ciudadanos, las piscinas municipales, ya que cumplen una "función social de primer orden", según explicó ayer la segunda teniente de alcalde, Imma Mayol.
De momento, de las 16 piscinas municipales, 15 tienen asegurada la apertura, y se llenarán o se aumentará su volumen con agua freática. Queda pendiente la instalación de la Creueta del Coll, que presenta "complicaciones técnicas" al ser necesario hacer el transporte del líquido en camiones, lo que supone un presupuesto de 8.000 euros.
Este anuncio de la concejala coincidió ayer, fiesta del Corpus Christi, con otra restricción: solo seis de las habituales 12 fuentes situadas en edificios característicos del Barri Gòtic pudieron mantener la tradición del ou com balla en los surtidores gracias a que funcionan con agua procedente del freático o de pozos y tienen un sistema de recirculación.
AHORRO DE 20 BARCOS
Otras medidas municipales anunciadas para el verano por Mayol es que seguirán sin regarse el 60% de los parques y jardines, solo el 38% de las fuentes ornamentales funcionarán y en el caso de las fuentes con agua de boca públicas estarán cerradas el 86%. Medidas, estas, que han colaborado a que desde febrero hasta ahora, según ilustró la concejala, los servicios municipales hayan reducido un 55% el consumo de agua potable, lo equivalente a 20 barcos de los que traen agua desde Tarragona, o sea, 400.000 metros cúbicos.
Y aunque las restricciones harán que prácticamente se pierda todo el césped de la ciudad, que se replantará el próximo año y será de una nueva modalidad que se adapta mejor al clima seco, la limpieza de las calles aumentará y se mantendrá en las mismas condiciones que cada verano. Para ello, el consistorio incrementará en un 58% el total de equipos de baldeo con agua freática con unos nuevos equipos que permitirán entrar en calles estrechas, lo que hasta ahora no era posible, y se intensificará en zonas de Ciutat Vella y del barrio de Gràcia, que durante esa época tienen un uso mucho más intensivo de la vía pública.