Detalle del aliviadero del pantano de Itoiz, ayer, durante la prueba tras
alcanzar una cota de 588 metros. FOTO: EFE / JesÙs DIGESLa Generalitat y el Ministerio de Medio Ambiente irritaron ayer al Gobierno de Aragón al participar en Zaragoza en una suerte de cumbre con las principales comunidades de regantes del Ebro. ¿El propósito? Comprar derechos de agua de cualquier tramo de la cuenca del río, de Fontibre al delta, para abastecer a Barcelona. La inusual reunión acabó mal para los intereses de la Generalitat, pues no pudo formalizar la compra, pero tendió puentes que pueden llevar en breve a un final feliz. Pero la negociación, aunque infructuosa, es por si sola todo un acontecimiento. El Gobierno aragonés teme haber acogido en Zaragoza (sin asistir, pues no fue invitado) al primer top manta del agua de España.
El presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, había dado esta misma semana su visto bueno al abastecimiento de emergencia para Barcelona con agua del Ebro. Lo hizo convencido de que la fórmula era, en esencia, aprovechar el caudal excedente vendido a Tarragona en 1989 para el minitrasvase, de modo que, afirmaba Iglesias, no se saca "ni un litro del río Ebro".
La intención de comprar derechos de agua, sin embargo, ya estaba entre los planes de la Generalitat y del Ministerio de Medio Ambiente. El jueves, a última hora, el Gobierno aragonés pareció descubrir lo que en realidad no era ningún secreto pero que hasta entonces había dado síntomas de no ver, y por ello hizo pública una nota de rotundo rechazo a que "se puedan comprar derechos de agua de regantes".
CUADRATURA DEL CÍRCULO
La proclama caló hondo en las consciencias de los regantes, que entraron al encuentro presidido por el secretario de Estado del Medio Rural y del Agua, Josep Puxeu, con la consigna bien aprendida: aquí nadie vende agua. Será cuestión, admitió Puxeu al final de la reunión, "de optimizar las concesiones de manera que en ningún caso afecte al Ebro". "¿Cómo se consigue esa cuadratura del círculo? --prosiguió el número dos del ministerio-- Pues fomentando el ahorro por parte de todos los usuarios".
El objetivo, señaló Puxeu, es obtener un caudal de, como máximo, cuatro metros cúbicos por segundo, lo que supone un volumen total de 50 hectómetros. "Cualquier solución que se adopte será gestionada, con transparencia, por la Confederación Hidrográfica del Ebro, después de ser aprobada por las Cortes democráticas", dijo.
Sin dar el brazo a torcer en cuanto a la venta, los regantes sí aceptaron estudiar alguna otra solución. "Buscaremos alternativas globales, que nos permitan ahorrar agua en el conjunto de la cuenca a partir de otoño, ya terminadas las campañas de riego", repitió una y otra vez César Trillo, presidente de la Federación de Regantes de la Cuenca del Ebro (Ferebro). Trillo eludió concretar estas, a su entender, "medidas imaginativas" y rechazó hablar de compensaciones, aunque terminó admitiendo que la modernización de los regadíos podría ser una solución. Los regantes volverán a reunirse dentro de 15 días para seguir tratando el asunto.
PANTANO DE ITOIZ
"El agua vendrá de aquí y de allá. Ya veremos de qué manera y en qué zonas se promueve el ahorro", agregó el director de la Agència Catalana de l'Aigua (ACA), Manel Hernández. Las posibilidades pasan, entre otras, por las reservas del pantano navarro de Itoiz --que tiene que desembalsar a partir de mediados de junio-- o por la oferta lanzada el pasado enero por el canal de Urgell, que está dispuesto a ceder el agua que le sobre a cambio de modernizar su sistema de regadío.
Los regantes catalanes, optaron ayer por la cautela y prefirieron esperar a dar su versión de los hechos cuando las negociaciones se encuentren más avanzadas.