EDITORIAL (28-5-2008)

El Ebro y el Govern


A la misma hora en que el Gobierno de la Generalitat acordaba mantener, al menos por ahora, el decreto de sequía y las medidas excepcionales adoptadas, entre ellas el minitrasvase del Ebro, el portavoz de Esquerra en el Congreso --partido que forma parte de aquel Govern-- pedía oficialmente a la Administración central que derogue el real decreto ley que autoriza ese minitrasvase, porque, después de las últimas lluvias, ya no hay sequía. Mientras tanto, el Gobierno de Aragón llevaba el contencioso a los tribunales y la ministra de Medio Ambiente anunciaba que esta semana decidirá si mantiene la conexión con el Ebro, cuyas obras aún no se han iniciado.

En horas previas, tanto Esquerra como Iniciativa habían anunciado que podrían plantearse la renuncia al minitrasvase, pero no antes de que los técnicos dictaminaran si tras las lluvias habrá agua suficiente para llegar al verano del 2009. Ese dictamen aún no se ha producido. Pese a ello Esquerra se precipitó a pedir la derogación del decreto. Este partido está en vísperas de un congreso al que Carod-Rovira y Puigcercós llegan a cara de perro, y la iniciativa de ayer, ordenada por el segundo y ejecutada por su aliado Ridao, puede leerse en clave de ganarle la mano a Carod, quien ayer, en la reunión del Govern, reiteró sus dudas sobre seguir con el trasvase. Por si fuera poco, a las dudas se sumó el también conseller Saura, líder de ICV. Es probable que en los próximos días los pantanos alcancen un nivel que haga innecesario el minitrasvase, pero eso no impide juzgar la iniciativa unilateral de Esquerra, las disensiones internas en el tripartito y los titubeos del Govern como un mal síntoma que nos retrotrae a etapas que creíamos superadas.


 
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